Alarma laboral en Chubut: es la tercera provincia con mayor pérdida de empleo privado formal
Chubut volvió a quedar expuesta donde más duele: en el empleo. El último informe de la Situación y Evolución del Trabajo Registrado, elaborado en base a datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), confirmó que la provincia cerró enero de 2026 con una caída interanual del 6,5% en el empleo asalariado privado.
El número la ubica como la tercera jurisdicción del país con mayor pérdida de empleo privado formal, apenas por detrás de Tierra del Fuego (-9,8%) y Santa Cruz (-8,9%). Un podio incómodo, y patagónico de punta a punta.
La foto es contundente. Mientras a nivel nacional el trabajo registrado se mantuvo prácticamente estable, en Chubut se siguió destruyendo empleo. No es una variación aislada ni un mes flojo: es una señal concreta y sostenida del deterioro del mercado laboral provincial.
En la comparación mensual, tampoco hay alivio. La provincia retrocedió 0,7% respecto de diciembre, a contramano del resto de la Patagonia. Neuquén creció 1,2%; Río Negro y Santa Cruz, 0,9% cada una. Chubut, otra vez, del lado negativo de la tabla.
El contraste regional habilita una lectura política inevitable. Mientras otras jurisdicciones del sur (incluso aquellas con números acumulados peores) logran al menos amagar una estabilización, Chubut no consigue sostener su estructura laboral privada. La caída golpea sobre los trabajadores, las familias y el consumo interno, pero también desnuda la falta de una estrategia provincial eficaz para contener la sangría.
La gestión provincial viene prometiendo orden, inversiones y recuperación productiva. Los números del empleo formal cuentan otra historia. Se pierden puestos registrados, se achica la masa laboral y crece la incertidumbre en sectores clave (petróleo, pesca, comercio).
Y el dato no es menor por una razón de fondo: el empleo privado formal es el termómetro más fiel de la actividad económica genuina. No estamos hablando de changas, monotributos de subsistencia o trabajo precario. Hablamos de puestos registrados, con aportes, obra social, derechos laborales y salarios en blanco. Cuando ese indicador cae con fuerza, lo que se enfría es toda la cadena.
La Patagonia sur atraviesa un escenario complejo, pero Chubut aparece entre las más golpeadas. Tierra del Fuego y Santa Cruz encabezan el ranking negativo y la provincia completa el podio.
Mientras el Gobierno provincial intenta instalar un relato de reactivación, los datos oficiales muestran que esa recuperación no llega al bolsillo ni al mercado laboral. Chubut no solo pierde empleo: pierde capacidad productiva, consumo, estabilidad social y previsibilidad.
El informe nacional también precisó que en enero la población con trabajo registrado en el país alcanzó los 12,853 millones de personas, sin variación respecto a diciembre. El empleo asalariado privado totalizó 6,196 millones, también estable. Frente a esa quietud general, el retroceso chubutense resulta todavía más ruidoso.
La caída del 6,5% interanual deja a la provincia ante una advertencia difícil de maquillar. Chubut no acompaña una tendencia nacional: está entre los distritos que más empleo privado formal pierden en todo el país.
Y el dato obliga a una pregunta incómoda para la gestión provincial. Si Chubut tiene petróleo, pesca, puertos, turismo, energía y un potencial productivo del que se habla en cada acto oficial, ¿por qué sigue perdiendo puestos de trabajo registrados a este ritmo?
La respuesta, por ahora, no aparece en los discursos oficiales. Los números, sí. Y vienen duros.








