Comodoro paga el ajuste de la política nacional y provincial: 22 pymes petroleras cerraron desde 2024 en la Cuenca del Golfo

La reconfiguración de áreas y el ajuste de costos golpean a las pymes regionales. La partida de YPF y Tecpetrol calaron hondo en el entramado empresarial. La migración a Vaca Muerta ya no corre como una posibilidad.

Las pequeñas y medianas empresas de servicios petroleros atraviesan uno de los momentos más delicados de los últimos años en la Cuenca del Golfo San Jorge. Desde 2024, al menos 22 firmas dejaron de operar, en un contexto marcado por la salida de YPF y Tecpetrol, la caída de contratos y una reconfiguración productiva que impactó de lleno en la actividad regional.

Comodoro Rivadavia es donde se traduce esta caída de actividad en menor movimiento económico, dificultades para sostener el empleo y una creciente incertidumbre financiera. Muchas empresas que durante años fueron proveedoras estables hoy enfrentan retrasos en los pagos, reducción de servicios y falta de previsibilidad.

La transición que comenzó tras la salida de YPF en áreas maduras y el ingreso de nuevos operadores modificó el mapa productivo. La pérdida de volumen operativo dejó expuestas las limitaciones estructurales de numerosas pymes, que dependían casi exclusivamente de esos contratos.

En este contexto, Héctor Boris Mansilla, vicepresidente de la Cámara de Empresas Regionales de Servicios Petroleros de la Cuenca del Golfo San Jorge, analizó el presente del sector, los efectos del recambio empresarial y los desafíos que enfrentan las firmas locales.

Reordenamiento productivo y concentración de contratos

"El formato que se dio en Chubut, cuando PECOM tomó la salida de YPF, también se repitió en Santa Cruz Norte. Eso generó una concentración con dos aristas: por un lado, una actividad sobredimensionada y, por otro, la necesidad de un ajuste que, más allá de cómo se haga, era inevitable".

Según explicó Mansilla, este proceso afectó tanto a Chubut como a Santa Cruz, especialmente en la zona norte, que mantiene un vínculo directo con Comodoro Rivadavia. La reorganización redujo la cantidad de empresas activas y concentró la contratación en menos actores.

Uno de los primeros impactos visibles fue la revisión de costos impulsada por algunas operadoras. Casos como el de Clear Petroleum marcaron un antecedente, al solicitar reducciones en los valores de los servicios tras asumir áreas productivas.

"Los contratos y los estándares de calidad y seguridad que tenía YPF quedaron un poco en el camino. Se incorporaron empresas con otro nivel de prestación. Algunas todavía no tienen la actualización como operadores, pero fueron seleccionadas de contratos que se distribuyeron en forma proporcional desde YPF".

El dirigente señaló que, en algunos casos, las nuevas compañías respetaron los acuerdos heredados mientras negociaban condiciones más acordes a sus planes operativos. Sin embargo, aclaró que esa conducta no fue generalizada y que existen diferencias importantes entre operadores.

Incertidumbre contractual, cierres y salida de empresas

"Desde las pymes, esta situación ya está avanzando. Hay operadoras que rescindieron contratos, otras que no se manifestaron y algunas que directamente no solicitaron servicios. También se retrasaron pagos. Estamos buscando un piso real para saber cuál va a ser la actitud frente al desafío de aumentar la producción", afirmó.

La falta de definiciones claras se convirtió en uno de los principales obstáculos para las empresas regionales. Sin previsibilidad, resulta difícil planificar inversiones, renovar equipamiento o sostener estructuras de personal estables.

De acuerdo con los relevamientos de la cámara, el impacto se refleja en el cierre progresivo de firmas y en la pérdida de capacidades técnicas acumuladas durante años. Muchas empresas no lograron adaptarse a la nueva dinámica y terminaron abandonando la actividad.

"Arrancamos con quince empresas y ahora, sumando lo que incide en Santa Cruz Norte, podemos hablar fácilmente de veintidós afectadas. Y no solo son empresas: nadie habla de los profesionales, técnicos y oficiales especializados que sostuvieron estas firmas y que hoy pagan un alto costo".

Mansilla advirtió que, más allá del foco puesto en el empleo sindicalizado, existe una franja de trabajadores calificados que quedó fuera del debate público. Ingenieros, supervisores y técnicos especializados enfrentan un mercado laboral cada vez más reducido.

La migración hacia Vaca Muerta apareció como una alternativa para algunas compañías tras la pandemia. Sin embargo, el proceso fue limitado y condicionado por barreras técnicas, económicas y regulatorias en Neuquén.

"El cambio de operadores fue un golpe certero para la economía de las compañías que crecieron en la región. Son muy pocas las que pudieron emigrar a Neuquén, porque el no convencional requiere otra estructura y otras condiciones para trabajar".

El dirigente explicó que la dinámica del shale exige mayor escala, inversiones más elevadas y una logística diferente, lo que deja afuera a muchas pymes del convencional. Frente a ese escenario, varias firmas optaron por reducir su actividad y esperar una recomposición del mercado.

"Los que estamos en la franja de las pymes vemos que llegó el momento en que los yacimientos maduros tienen que vivir de lo que producen. Tarde o temprano van a recurrir a empresas con mejor precio, calidad y seguridad. Si los números no cierran, van a entender que el objetivo es producir y hacerlo rentable", aseveró.