El Hoyo: voluntarios desplegaron más de 1.200 metros de manguera para llevar agua a los brigadistas en Rincón de Lobos
En medio del avance del incendio forestal que golpea a la cordillera chubutense, la solidaridad vecinal volvió a ser clave en El Hoyo.
En el paraje Rincón de Lobos, un grupo de voluntarios organizó un operativo fundamental para sostener el combate contra el fuego: tendieron más de 1.200 metros de manguera para abastecer de agua a los brigadistas que trabajan en la montaña.
El trabajo se concentró en el Callejón Mayorga, un sector de difícil acceso, con fuertes pendientes y sin fuentes naturales de agua como ríos o arroyos. Allí, camiones cisterna y vehículos particulares operaron durante toda la jornada para garantizar que el agua llegara hasta los puntos más altos del cerro, donde el incendio presenta mayor complejidad.
Según detallaron Iván Yusiuk y Rodolfo González, referentes del grupo, ya se habrían bombeado más de 60 mil litros de agua hacia la parte superior del cerro. El operativo demandó coordinación constante, esfuerzo físico y largas horas de trabajo ininterrumpido.
González explicó que participaron al menos cinco camiones, de los cuales dos permanecen fijos en el lugar, mientras los restantes se encargan de reabastecerlos para evitar cortes en el suministro. La recarga se realiza mediante un tanque australiano instalado desde hace tiempo, con el acompañamiento de la Municipalidad. "La idea es no movernos y que el agua no se corte nunca", resumió.
Los voluntarios no son improvisados. Desde 2012 participan en emergencias ígneas en la región y estiman haber intervenido en más de un centenar de incendios. Todo el trabajo es ad honorem, sin horarios ni retribución económica. "Siempre estamos al servicio de los vecinos y de los brigadistas", coincidieron.
También destacaron el apoyo de la comunidad: vecinos que acercaron viandas, agua y frutas para quienes permanecían en el operativo. "No somos algo oficial, pero la gente ve el sacrificio. El agradecimiento sincero te da fuerzas para seguir", expresaron.
En un contexto donde se debate el rol de las brigadas voluntarias, Yusiuk subrayó la importancia de la coordinación y el cuidado de la vida. Recordó incendios anteriores en los que el fuego llegó a rodearlos y remarcó que, aunque la voluntad de ayudar es enorme, el trabajo debe ser organizado y responsable.
Mientras se espera el refuerzo de medios aéreos, condicionado por el clima y la visibilidad, en tierra la lucha continúa gracias al esfuerzo silencioso de vecinos que ponen sus camiones, su tiempo y su cuerpo para que el agua llegue hasta donde más se necesita, en las laderas del Cerro Pirque.







