La deuda de YPF aumentó US$2.800 millones en un año
Pablo González advirtió que deuda de YPF pasó de US$6.000 a US$8.800 millones en un año, pese a la venta de campos maduros.
El expresidente de YPF, Pablo González, volvió a encender alarmas sobre la situación financiera de la petrolera y cuestionó que la deuda de la compañía pasó de US$6.000 millones a US$8.800 millones en un año y advirtió que el crecimiento de la producción en Vaca Muerta no puede presentarse como un logro de gestión.
González explicó que el endeudamiento se aceleró tras el cambio de Directorio, junto con balances en rojo, flujo de caja negativo y la venta de activos rentables. En su mirada, los datos contradicen el discurso oficial que busca destacar hitos productivos mientras la situación financiera se deteriora.
Según detalló el actual diputado nacional, el pasivo creció en un contexto donde los balances trimestrales no logran mostrar resultados positivos y la empresa enfrenta vencimientos significativos. Además, cuestionó la estrategia de desprenderse de negocios como Profertil y Metrogas para cubrir desequilibrios financieros.
El ex funcionario sostuvo que desde diciembre de 2023 se observa un retroceso claro, acompañado por falta de explicaciones sobre las decisiones adoptadas por la conducción encabezada por Horacio Marín. La discusión sobre la producción aparece como otro punto sensible.
González relativizó la narrativa sobre éxitos en Vaca Muerta y la expansión del shale. Aseguró que se trata de un proceso previo y estructural más que de logros concretos del actual Directorio. "La producción no convencional va a seguir aumentando... es medio orgánico, lo que tenés que hacer es seguir invirtiendo y la producción no convencional va a seguir aumentando", afirmó. Y subrayó que ese crecimiento "no es ningún logro" cuando la deuda sube y la rentabilidad cae.
González recordó que, durante su gestión, la deuda había sido reducida: "La deuda había bajado después del 2020, estaba en unos ocho mil millones y logramos reducirla a 6 mil", señaló. Sin embargo, dijo que ese camino se revirtió.
Explicó que la crisis económica y la necesidad de importar combustible elevaron inicialmente el pasivo a US$6.800 millones, pero que la escalada verdadera se produjo luego del cambio de conducción. "Desde diciembre del 2023 a la fecha aumentó dos mil ochocientos millones de dólares", sostuvo.
El ex presidente cuestionó también que la petrolera acumule pérdidas pese a ingresos elevados. Marcó como ejemplo que en el primer trimestre de 2025 YPF facturó US$4.600 millones, pero aun así, "registra una pérdida de diez millones de dólares".
Señaló además que los flujos de caja se mantienen en terreno negativo: fueron "negativos en ese trimestre por 957 millones de dólares, en el segundo fue negativo por 325 millones de dólares, y en el último trimestre fue negativo por 759 millones de dólares".
Para González, estos datos muestran que la empresa no logra generar recursos genuinos para sostener operaciones y depende cada vez más del endeudamiento y la venta de activos.
Otro punto crítico para González es la decisión de desvalorizar activos y avanzar con ventas para cubrir pérdidas. Recordó que apenas asumió el nuevo Directorio la compañía registró una desvalorización patrimonial por US$2.288 millones, antecedente de la posterior salida de campos convencionales y participaciones rentables.
Sumó que la reestructuración en áreas maduras implicó millonarios desembolsos. "En indemnizaciones se gastaron mil cien millones de dólares", señaló. Según el ex presidente, estas decisiones comprometen la capacidad operativa y financiera futura.
González advirtió que, sumados estos factores, "se aumentó la deuda, se pagaron indemnizaciones. Ahí hay siete mil millones, más o menos", dando cuenta de la magnitud de los compromisos acumulados. El ex funcionario proyectó además que la presión financiera se intensificará el año próximo. Señaló que la petrolera afronta vencimientos inmediatos: "El año que viene tiene, en el primer trimestre, vencimientos por dos mil doscientos sesenta y seis millones de dólares". Para González, la combinación de deuda creciente, flujo de caja negativo, ventas patrimoniales y vencimientos cercanos desafía las celebraciones oficiales sobre supuestos éxitos productivos. Las cifras, insistió, muestran una realidad distinta.







