Clima

Alerta climática global: el fenómeno de "Súper El Niño" asoma con una fuerza histórica para los próximos meses

El calentamiento del océano Pacífico avanza más rápido de lo previsto y los científicos advierten que hay un 96% de probabilidades de que el ciclo se extienda hasta el próximo año, con el potencial de convertirse en uno de los eventos meteorológicos más potentes desde 1950

La comunidad científica internacional ha encendido las alarmas ante la velocidad inusual con la que el fenómeno de El Niño se está desarrollando en el océano Pacífico tropical. Según la última actualización del Centro de Predicción Climática de la NOAA, las probabilidades de que este ciclo alcance una intensidad "fuerte" o "muy fuerte" han escalado a un preocupante margen de dos sobre tres, lo que podría derivar en un "Súper El Niño" de proporciones históricas para el cierre de 2026 y comienzos de 2027.

Mecánica del fenómeno y proyecciones

Este ciclo climático natural se origina cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal, alterando los patrones de viento y desencadenando un efecto dominó en el clima mundial. En la actualidad, el reservorio de agua cálida acumulado en las profundidades oceánicas está ascendiendo a la superficie más rápido de lo previsto, lo que ha llevado a los expertos a elevar al 96% la certeza de que el fenómeno persistirá durante todo el invierno del hemisferio norte.

Consecuencias en la temperatura y el ambiente

Las implicancias de un evento de esta magnitud son vastas y potencialmente devastadoras. A nivel global, El Niño actúa como un multiplicador del calor, sumándose al calentamiento provocado por la actividad humana. Esto sitúa a los próximos dos años en la carrera por convertirse en los más calurosos jamás registrados en la historia de la Tierra. Mientras algunas regiones se preparan para sequías extremas e incendios forestales incontrolables, otras enfrentarán lluvias torrenciales e inundaciones que podrían colapsar infraestructuras críticas.

Impacto regional en América Latina

En América Latina, el impacto suele ser directo debido a la proximidad con el foco del calentamiento oceánico. Países como Perú y Ecuador se encuentran bajo riesgo de precipitaciones extremas, mientras que en el Caribe y el norte de Sudamérica las condiciones suelen inclinarse hacia una sequía severa. En contraste, el fenómeno tiende a pacificar la temporada de huracanes en el Atlántico, aunque incrementa drásticamente la actividad ciclónica en el Pacífico central y oriental, amenazando a México y Centroamérica.

Incertidumbres y prevención necesaria

A pesar de la contundencia de los modelos informáticos, que incluso sugieren que este podría ser el evento más potente desde el registrado en 2015-2016, los especialistas mantienen una cautela necesaria. La denominada "barrera de predictibilidad" de esta época del año recuerda que la atmósfera es un sistema caótico y que la intensidad del calentamiento del agua no siempre se traduce de forma lineal en la magnitud de los desastres en tierra. Expertos señalan que, más allá de etiquetas llamativas como "Súper El Niño", la presencia del fenómeno es razón suficiente para que los gobiernos refuercen sus planes de contingencia y reduzcan emisiones, ante una frecuencia de eventos extremos que no da tregua.


Con información de BBC

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