Chile declara estado de catástrofe por incendios forestales: evacuaciones masivas y focos activos
Chile decretó estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío ante incendios forestales activos que han provocado evacuaciones masivas y extensas pérdidas.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, anunció en la madrugada de este domingo la declaración del Estado de Catástrofe para las regiones del Ñuble y el Biobío, ante el avance descontrolado de incendios forestales que han forzado evacuaciones, arrasado zonas pobladas y exigido una respuesta urgente de los equipos de emergencia.
La medida se tomó en un contexto de al menos 19 focos de incendio activos, con la mayoría concentrados en estas dos regiones del centro-sur del país. Autoridades estiman que cerca de 20.000 personas han sido evacuadas preventivamente hasta el momento, aunque el siniestro continúa fuera de control en varios sectores.
El Estado de Catástrofe es una declaración excepcional que faculta al Gobierno a movilizar recursos estatales de forma inmediata, agilizar la coordinación interinstitucional, desplegar ayuda logística y tomar decisiones extraordinarias para manejar la emergencia. En este esquema pueden participar las Fuerzas Armadas bajo la Jefatura de la Defensa Nacional, con el objetivo de reforzar la gestión de crisis y asegurar el orden público.
Sin embargo, el gobernador del Biobío, Sergio Giacaman, expresó públicamente que aún no estaba firmada la formalización del decreto, lo que, según él, retrasa la puesta en marcha de acciones clave como establecer toques de queda o restringir la circulación para proteger a la población y facilitar las tareas de combate.
Los incendios han tenido un impacto significativo no solo en el medio ambiente, sino también en comunidades enteras. Las llamas han alcanzado zonas urbanas en Penco y Lirquén, obligando a evacuar hospitales, escuelas y miles de residentes según imágenes y reportes locales. En la ciudad de Concepción y sus alrededores, se han registrado decenas de viviendas afectadas o destruidas por las llamas durante la madrugada.
Se observa un considerable despliegue de brigadistas forestales, bomberos y fuerzas de seguridad que luchan por controlar los focos, ante la persistencia de condiciones climáticas adversas como vientos intensos y temperaturas elevadas que favorecen la propagación del fuego.







