Investigación

El rastro del fentanilo: allanan la sede de los anestesiólogos tras el robo de drogas al Hospital Italiano

Mientras la Federación Nacional emitía un duro comunicado para despegar a la profesión de las "fiestas controladas", la Policía de la Ciudad irrumpió en la sede porteña buscando pruebas contra los médicos imputados

La causa que investiga la muerte de Alejandro Zalazar y el funcionamiento de una red clandestina de "viajes recreativos" con anestésicos dio un giro de alto voltaje este martes. La División Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad llevó adelante un allanamiento en la sede de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación (AAARBA), ubicada en el barrio porteño de Caballito, por orden de la justicia.

El operativo en la calle Aranguren al 1300 buscó secuestrar actas, documentos y registros vinculados a los principales sospechosos del robo de insumos en el Hospital Italiano: los médicos Hernán Boveri y Delfina Lanusse.

El descargo de la Federación: "Hechos privados"

Casi en simultáneo con el despliegue policial, la Federación Argentina de Asociaciones de Anestesia (FAAAAR) rompió el silencio con un comunicado tajante. En el escrito, la entidad intentó trazar una línea divisoria infranqueable entre el ejercicio de la medicina y los delitos investigados.

"Resulta fundamental señalar que los hechos que han tomado estado público pertenecen al ámbito privado y bajo ningún concepto al ejercicio profesional ni a la práctica asistencial", subrayó la FAAAAR.

La organización advirtió que la difusión de versiones "no oficiales" podría erosionar la confianza de la sociedad en una especialidad crítica y defendió la "solidez académica" de los profesionales argentinos, desmarcándose de las generalizaciones que los vinculan con el desvío de fentanilo y propofol para fines lúdicos.

Sorpresa y colaboración en el allanamiento

A pesar del tono defensivo del comunicado nacional, en la sede allanada de Caballito el clima fue de cooperación forzosa. Eduardo Gerome, abogado de la Asociación porteña, admitió que el operativo los tomó por sorpresa, aunque aseguró que la propia institución fue la que acompañó al Hospital Italiano a realizar la denuncia inicial.

"Somos los primeros que queremos que esto se aclare", afirmó Gerome ante la prensa mientras los efectivos retiraban documentación. Según el letrado, los acusados Boveri y Lanusse no tenían antecedentes ni comportamientos que hubieran llamado la atención de las autoridades internas hasta que estalló el escándalo.

La lupa sobre el control de los fármacos

La justicia intenta determinar ahora si hubo complicidad o negligencia en el control de la trazabilidad de las drogas. El caso de las "fiestas controladas" -donde se suministraban anestésicos potentes a civiles en ámbitos privados con el riesgo de muerte por apnea- ha puesto en jaque los protocolos de seguridad de los centros de salud más prestigiosos del país.

Mientras la Federación pide "prudencia" y defiende el "compromiso ético" de sus asociados, los libros de actas secuestrados por la Policía de la Ciudad podrían revelar qué tanto sabían sus pares sobre los movimientos de los médicos hoy imputados.

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