Megaestafa millonaria en Chile: más de 200 argentinos llegaron al país con valijas y descubrieron que fueron engañados
Los delincuentes suplantaron la identidad de un complejo real y utilizaron cuentas verificadas en redes sociales para captar víctimas. Tras recaudar millones, el estafador cerró el sitio web con una cita religiosa y desapareció
Lo que prometía ser el descanso ideal en las playas de Viña del Mar se transformó en una pesadilla para más de 200 turistas argentinos. Bajo la fachada de un exclusivo complejo denominado "Holiday Reñaca", una red de estafadores montó una estructura de engaño tan profesional que logró burlar incluso los sistemas de verificación de Meta, dejando a cientos de familias sin ahorros y sin alojamiento al llegar a la costa chilena.
Una trampa de ingeniería social
La estafa se basaba en la suplantación de identidad de un establecimiento legítimo ubicado en la calle Angamos 367 y de su propietario real, Egon Pfaff. Los delincuentes clonaron fotografías, utilizaron el nombre de Pfaff y crearon una cuenta de Instagram que contaba con publicidad paga y el tilde azul de verificación, lo que generó una falsa sensación de seguridad en los usuarios.
El sistema de captación estaba "aceitado" al detalle:
Precios imbatibles: Ofrecían tarifas bajas y descuentos exclusivos para atraer a quienes buscaban optimizar su presupuesto.
Canales oficiales: Utilizaban correos con dominios empresariales y enlaces que simulaban derivar a plataformas reconocidas como Booking.
Documentación apócrifa: Enviaban comprobantes con un RUT chileno y una razón social falsa (Conference Spa) para dar un marco de legalidad a la transferencia de dinero.
El amargo arribo a Chile
La mayoría de los afectados descubrió el engaño al llegar al edificio real con sus valijas. Allí se encontraron con que sus reservas no figuraban en los registros y que el establecimiento mencionado en el sitio web no tenía relación alguna con quienes cobraron el dinero a través de WhatsApp.
"Lo vimos en una publicidad de Instagram y todo parecía perfecto", comentó una de las víctimas. El pago se realizaba de forma online mediante enlaces enviados por la aplicación de mensajería, que también gozaba del verificado de Meta, un factor determinante para que muchos turistas confiaran sus fondos.
Un cierre insólito
Cuando el fraude alcanzó su punto máximo y las denuncias comenzaron a viralizarse, el autor del delito decidió dar de baja la plataforma. Sin embargo, antes de desaparecer, dejó un mensaje que generó indignación entre los damnificados: pidió perdón citando un pasaje bíblico a través del mismo medio por el cual los había estafado:
"Perdón a todos, pero era necesario. Reconozco el daño, y pido perdón por ello, sé que deberé paga en algún momento y lo haré. Lamento desde lo más profundo de mi alma el haberme aprovechado de ilusiones, pero era necesario para salir".
Egon Pfaff, la víctima colateral cuya identidad fue robada, realizó una aclaración pública confirmando que sus datos y fotografías fueron utilizados sin consentimiento.







