Brasil

Piden 150.000 dólares para que la abogada acusada de racismo vuelva al país

Agostina Páez, la joven santiagueña detenida en Brasil, está a un paso de una indemnización millonaria. Sin embargo, el rechazo social en Ipanema frenó el acuerdo y su regreso a la Argentina se dilata entre alegatos y sospechas

 Unas vacaciones de sol y playa en las arenas de Ipanema, terminaron en un laberinto judicial que hoy tiene una cifra que marea: 150.000 dólares. Ese es el monto que se filtró en las últimas horas y que la abogada argentina Agostina Páez debería desembolsar para resarcir a las tres víctimas que la denunciaron por gestos racistas.

La causa, que tramita en la justicia brasileña, tuvo un giro dramático este martes. Lo que parecía un acuerdo cerrado para cambiar la prisión por tareas comunitarias y una compensación económica, saltó por los aires cuando la cifra llegó a oídos de la opinión pública de Brasil. Allí, el racismo no es un "error de momento", sino un delito gravísimo, y la sensación de que la libertad se puede "comprar" generó un clima de hostilidad que obligó a la fiscalía a dar marcha atrás.

El video de la discordia y la cuenta del bar

Todo se remonta al pasado 14 de enero. Según el relato de la propia Páez, la mecha se encendió en un bar por una discusión sobre una cuenta que consideraban mal cobrada. "Nos querían cobrar cosas que no habíamos consumido. A la salida quedamos retenidas, se burlaron de nosotras y yo reaccioné de la peor forma", confesó la joven, arrepentida por el gesto capturado en video que en Brasil se interpreta como una ofensa racial imperdonable.

"Ahí me di cuenta de la gravedad del racismo para las leyes y la cultura de acá", admitió la abogada, quien ahora enfrenta un escenario donde su matrícula y su billetera están en juego.

Estrategia defensiva y "teléfono descompuesto"

La defensa de la santiagueña, que busca desesperadamente que el proceso continúe en territorio argentino, salió a aclarar que la filtración de los 150 mil dólares no fue una estrategia de ellos, sino una pregunta de la prensa durante una conferencia en el consulado. Sin embargo, para la fiscalía brasileña, el dato fue suficiente para pedirle al juez que primero dicte una sentencia formal antes de dejarla subir a un avión.

¿Regreso en pausa?

Con los alegatos finales ya presentados, la Justicia debe definir si acepta el resarcimiento o si mantiene la presión sobre la acusada. Por lo pronto, el sueño de volver a casa quedó en pausa: se estima que la resolución demorará al menos dos semanas más.

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