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Radiografía del vapeo en Argentina: un hábito que ya afecta a uno de cada diez menores

Bajo una apariencia inofensiva de diseños modernos y sabores frutales, los cigarrillos electrónicos esconden altas dosis de nicotina y metales pesados

Lo que muchos adolescentes consideran una "moda pasajera" o un simple juego de sabores se ha transformado en una de las mayores preocupaciones para la comunidad médica y educativa en Argentina. El vapeo, impulsado por dispositivos de fácil acceso y una estética atractiva, está ganando terreno a pasos agigantados.

La mayoría de estos dispositivos contienen concentraciones de nicotina que, en muchos casos, superan con creces a las de los cigarrillos convencionales. Esta realidad choca de frente con la percepción de los jóvenes, quienes suelen creer que están consumiendo una alternativa "sana".

Cifras que alarman 

Un estudio de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC Argentina) reveló que el 8,9% de los adolescentes de entre 13 y 18 años consume cigarrillos electrónicos de forma habitual. La situación es aún más crítica en la Ciudad de Buenos Aires, donde casi el 40% de los jóvenes reconoció haber probado algún producto de tabaco o nicotina.

La Dra. Valeria El Haj, directora médica nacional de Ospedyc, explicó que la vulnerabilidad de esta etapa es clave: "La nicotina llega al cerebro en segundos y genera adicción rápidamente. En la adolescencia, el sistema de recompensa es más permeable, lo que no solo dificulta dejar el hábito, sino que actúa como puerta de entrada al cigarrillo tradicional".

Un cóctel químico en los pulmones Más allá de la adicción, el impacto físico es severo. Al calentarse, los vapeadores liberan metales pesados y solventes químicos que irritan las vías respiratorias. La inhalación constante puede derivar en:

Inflamación pulmonar y tos persistente.

Dificultad respiratoria crónica.

Lesiones pulmonares graves (EVALI).

A nivel cognitivo, los efectos son igualmente preocupantes. El consumo de nicotina en esta etapa de desarrollo altera la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje. "También se asocia a un aumento de la ansiedad, irritabilidad y cambios drásticos de ánimo debido a la abstinencia", señaló la especialista.

Expertos coinciden en que el abordaje no puede ser solo punitivo; el diálogo en las familias y las escuelas se vuelve la herramienta más poderosa. "El vapeo puede impactar la salud emocional y cognitiva de toda una generación. Proteger el bienestar de los jóvenes requiere información clara y acciones coordinadas", concluyó El Haj.

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