Un año a pura pirotecnia
Análisis de Saúl Gherscovici.
Se nos va el 2025 con más pena que gloria ya que, para la mayoría de la sociedad fue otro año de pérdidas de derechos, de ingresos económicos y otras garantías constitucionales y de civilidad que, en realidad y paradójicamente, están contenidas dentro de la verdadera libertad, esa que está muy alejada a la que profesan a los gritos y de manera engañosa el gobierno nacional de Javier Milei y sus seguidores.
El 2025 se va con el primer presupuesto aprobado en estos tres años de gestión Milei. La proyección de los números y del plan de gobierno, que es lo que encarna un presupuesto, marcan la profundización del ajuste y del avance de la destrucción de la Educación, de la Salud, de la Ciencia, y de cada una de las herramientas y acciones que tiene (o debería tener) el Estado para intentar mejorar la calidad de vida de los argentinos/as y de quienes deseen vivir en este suelo, como expresamente consagra y sostiene la Constitución.
Ese presupuesto, que Diputados logró eliminar el capítulo que pretendía derogar las leyes de Emergencia en Discapacidad y Financiamiento Universitario, fue finalmente aprobado por el Senado, donde el aumentado bloque de La Libertad Avanza recibió el apoyo extra de los boques aliados o de los senadores que más que a una idea política responden a los gobernadores. Entre ellos estuvo Ignacio Torres y las senadoras Edith Terenzi y Andrea Cristina quienes, luego de la reunión que ese mismo viernes mantuvo el mandatario con el ministro del Interior, Diego Santilli, levantaron la mano.
En el plano provincial y municipal el panorama también fue muy crítico. Primero por la situación económica nacional, con los ya mencionados recortes o apropiación de los recursos de Chubut y de las restantes provincias por parte de Nación, y luego por la crisis propia que primero generó el traslado de inversiones, equipos y trabajo a Vaca Muerta. A eso se sumó el retiro de YPF y la falta de un plan de defensa o de sustitución real de lo que histórica y permanentemente significó la otrora petrolera estatal para Comodoro Rivadavia, el Chubut y la región en su conjunto.
Salvo algunos pocos, el resto de las autoridades y representantes prefirió repetir, no se sabe si porque compartían o solo porque no les quedaba otra, las explicaciones de Horacio Marín, quien consideró que el retiro de YPF no iba a afectar ni a la Capital Nacional del Petróleo, ni la provincia, ni la región, ni nada de nada. La crónica de una muerte anunciada se produjo y hoy siguen doliendo y haciendo ruido aquellas declaraciones confiadas en un plan que, como explicó el propio CEO fue concebido más en función al plan de juego de Nole Djokovic más que en la realidad productiva de la Argentina en general y de la Patagonia en particular.
Pirotecnia pura
El año también se cierra con la incertidumbre en la licitación de transporte, que no pudo evitarse pese a que por primera vez se trabajó la licitación sobre pliegos específicamente confeccionados en base a la realidad de Comodoro Rivadavia y del servicio que los usuarios necesitan.
Las prórrogas, las primeras (siendo generosos) tal vez fueron necesarias. Sin embargo se fueron multiplicando a partir de las indefiniciones y del accionar de las empresas que, como sucede en cualquier licitación, se impugnaron con el objetivo de quedarse con un servicio, cuya concesión, a esta altura del año que se va y del que se viene, nadie tiene claro cómo se va a definir.
En todo este 2025 hubo pirotecnia tanto por transporte, como por cualquier otro tema que la oposición erróneamente pensó que podía utilizar para hacer pie y a la par debilitar las chances de quien siempre tuvo como el rival a vencer y desgastar para que no complique sus posibilidades, como fue y es el ex intendente Juan Pablo Luque. Sin importar ni recordar el accionar y las falencias propias, se intentó utilizar el angustioso y aún doloroso temporal del 2017 con fines meramente electorales. La estrategia no solo fue éticamente reprochable, también fue negativa en los números y en las adhesiones, que si estaban se fueron yendo junto con las operaciones mediáticas y judiciales.
Y la utilización política de temas sociales y sensibles vuelve a estar sobre fin de año y con la propia pirotecnia, que no hay dudas volvió a utilizarse en la ciudad a partir del cambio de ordenanza que la prohibía por completo y que la habilitó en la lumínica. La falta o imposibilidad de controlar el ingreso de la sonora a través de compras irregulares o por internet, hizo el resto.
A partir de lo sucedido en navidad, y como ocurrió con el temporal, la oposición en cabeza de Ana Clara Romero y sus concejales, se subió a la marcha que impulsaron los vecinos, muchos de ellos familiares de personas con trastornos de autismo, que ya saben que el cierre del 2025 no será ni con buenas noticias ni en paz, y que tendrán que batallar otro año (el que empieza el jueves) para revertir lo que después de tanto esfuerzo y explicaciones lograron y que se perdió de golpe y sin explicaciones ni argumentación alguna.
El año también termina con uno de los misterios más grandes que tuvo la ciudad, como es la curiosa desaparición de Juan Kreder y Juana Rojas, y también con la buena definición de la justicia ya que, 50 años después, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, en base al excelente trabajo y alegato del Fiscal Teodoro Nürnberg y su equipo, logró la condena a los imputados en la causa 8008 y de certificar, medio siglo después, que en esta ciudad también hubo detenciones ilegales y torturas y de que los mismos son imprescriptibles porque fueron y son crímenes de lesa humanidad.
No es poco, todo lo contrario, porque esta brisa justa y de acompañamiento a víctimas y familiares, se dio en medio de un peligroso temporal de negacionismo que nos azota.






