15 familias por semana dejan el norte y se mudan a Neuquén por el boom de Vaca Muerta
El fenómeno crece semana a semana y tiene protagonistas claros: trabajadores de provincias como Jujuy que migran en busca de mejores salarios y oportunidades.
El crecimiento de Vaca Muerta no solo impacta en la producción energética, sino también en la dinámica social del país. Cada semana, unas 15 familias dejan sus hogares, principalmente en el norte argentino, para instalarse en Neuquén.
Entre los principales puntos de origen aparecen provincias como Jujuy, donde la falta de empleo formal y los bajos salarios empujan a trabajadores a buscar alternativas en el sur.
El atractivo es claro: en la industria petrolera los ingresos pueden duplicar o triplicar los de otros sectores, incluso en trabajos no especializados. Esto genera una fuerte demanda de mano de obra que incluye oficios como choferes, mecánicos, soldadores, cocineros y personal administrativo.
Para muchas familias, la decisión implica dejar atrás su entorno, pero también representa una posibilidad concreta de progreso económico y estabilidad.
Sin embargo, este movimiento también deja consecuencias en las provincias de origen, que ven cómo se reduce su población activa y pierden trabajadores capacitados.