A 8 años de la pesadilla en Independiente y la palabra de una víctima: "Se aprovecharon de mis sueños de ser futbolista y me arruinaron la carrera"
Ocho años después de que se destapara la red de explotación sexual infantil en la pensión de Independiente, "Pedro", una de las víctimas, rompe el silencio. Aunque hay seis condenados, ninguno está tras las rejas de forma efectiva.
El infierno comenzó disfrazado de una oportunidad dorada. Corría el año 2018 cuando el fútbol argentino se vio sacudido por una de las tramas más oscuras de su historia reciente: una red de abuso y corrupción de menores que operaba dentro de la pensión del Club Atlético Independiente. Hoy, a los 23 años y alejado de las canchas, "Pedro" (nombre ficticio para proteger su identidad) recuerda con angustia cómo aquellos hombres se aprovecharon de sus necesidades y de su ilusión de llegar a Primera División.
Pedro había llegado a Avellaneda desde Tucumán a los 12 años, con un bolso lleno de ropa humilde y un sueño gigante. A los 15, la realidad se transformó en una trampa. Los abusadores, utilizando las redes sociales, se hacían pasar por representantes de fútbol. Generaban confianza, prometían indumentaria de marcas exclusivas, botines de última generación y una vida de lujos similar a la que los chicos veían en los jugadores profesionales.
En la pensión, la práctica se había llegado a naturalizar entre los jóvenes debido a los bienes materiales que recibían. Pedro relata que finalmente accedió a ir al departamento de Alejandro Carlos Dal Cin, uno de los captadores, donde sufrió situaciones de abuso que también se repitieron con Martín Bustos, el árbitro que en aquel entonces simulaba ser un allegado al club. Para salir de la pensión, Pedro utilizaba autorizaciones firmadas por la madre de una compañera de colegio, desviando su camino hacia los departamentos de los acusados.
El día que se rompió el silencio
El entramado comenzó a desmoronarse gracias a la valentía de un compañero de habitación de Pedro, quien escuchó sin querer un audio comprometedor enviado por un adulto y decidió acudir al psicólogo de las divisiones juveniles. El 14 de marzo de 2018, los coordinadores reunieron a los 60 jóvenes de la pensión para advertirles que sabían lo que estaba ocurriendo y que ellos no habían hecho nada malo. Fue en ese momento cuando los chicos rompieron en llanto, entendieron que eran víctimas de un delito y comenzaron a aportar nombres y números de teléfono. Una semana después, la dirigencia del club radicó la denuncia formal.
El impacto psicológico sepultó las carreras de esos adolescentes. Ninguno de los jóvenes afectados de esa pensión logró debutar en la máxima categoría. Pedro, quien hoy trabaja junto a su padre descargando camiones en su provincia natal, confiesa con la voz baja y la mirada perdida que el proceso arruinó su futuro deportivo y que aún carga con el peso de la culpa.
Una situación similar relata Claudia, madre de "Gabriel", otra de las 15 víctimas estimadas. Su hijo tenía 14 años cuando debió declarar en Cámara Gesell. El adolescente quedó profundamente marcado por el proceso judicial, al punto de manifestarle a su madre: "Me sentí más delincuente yo que la otra persona".
Condenas firmes, pero sin cárcel efectiva
A pesar de la gravedad de los hechos y de haberse cerrado el proceso judicial, la sensación de impunidad sobrevuela a las familias. Recientemente se conoció la sentencia del último implicado, el relacionista público Leonardo Cohen Arazi (50), quien recibió una pena de 10 años de prisión. Sin embargo, goza del beneficio de prisión domiciliaria con tobillera electrónica y cuenta con autorización para trabajar en un maxikiosco seis días a la semana durante el turno noche.
Por su parte, Martín Bustos y Alejandro Carlos Dal Cin fueron condenados a 12 años de prisión, mientras que Juan Manuel Díaz Vallone, Silvio Fleytas y Alberto Amadeo Ponte recibieron penas de 10 años. A la fecha, ninguno de los seis condenados se encuentra alojado en un establecimiento penitenciario debido a que las condenas aún no se encuentran firmes.
Como respuesta defensiva ante el desamparo que sufren los varones víctimas de abusos, Fernando Langenauer -responsable de la pensión de Independiente durante la crisis- fundó Validando (@validando.arg), la primera asociación civil en Argentina dedicada exclusivamente a asistir de forma psicológica y legal a hombres que han padecido violencia sexual, rompiendo con los históricos muros de silencio que suelen rodear a las víctimas masculinas.
Desde su presente en Tucumán, Pedro intenta reconstruir su vida junto a su familia y su novia, dejando un mensaje final para los chicos que hoy habitan las pensiones del fútbol argentino: "Si alguna vez reciben esa propuesta, vayan a contarle al encargado. Es mejor decirlo y hablarlo con gente más grande que te va a apoyar y acompañar".
Fuente consultada: Entrevista exclusiva e investigación periodística publicadas por el diario Clarín.