Tragedia en España: una falla informática y una orden fatal provocaron el choque frontal de dos trenes
El ministro de Transporte confirmó que el sistema de seguridad dejó de funcionar por una avería y el centro de mando autorizó la reanudación de la marcha a alta velocidad. La tragedia deja al menos 68 muertos y enluta al sistema ferroviario español.
El trágico choque frontal entre dos trenes de alta velocidad ocurrido este miércoles en la provincia de Toledo -que dejó un saldo preliminar de al menos 68 muertos y 58 heridos hospitalizados- comienza a esclarecerse desde el plano técnico. En medio de las desesperadas tareas de rescate entre los restos de los vagones destrozados en una zona rural entre Urda y Los Yébenes, el gobierno español apuntó directamente a una falla informática y a una orden errónea del centro de mando como desencadenantes del desastre.
En una conferencia de prensa, el ministro de Transporte, Óscar Puente, detalló cómo se sucedieron los minutos previos a la colisión entre el convoy de la empresa estatal RENFE y el de la compañía privada IRYO, ambos cubriendo el trayecto entre Madrid y Sevilla.
El desglose de la falla y la orden fatal
Según explicó el funcionario, los problemas se originaron a las 08:30 horas, cuando un sistema de seguridad en un tramo de 63 kilómetros dejó de funcionar debido a una avería informática, lo que paralizó de manera automática a todos los trenes en circulación.
Sin embargo, el punto crítico ocurrió minutos después: el centro de mando ordenó al tren de RENFE reanudar la marcha sin restricciones de velocidad, pese a que la señal de alto seguía activa y el convoy de IRYO se encontraba detenido en las vías. Puente fue enfático al señalar que los maquinistas no tuvieron responsabilidad alguna.
"Nunca se debió ordenar al tren que volviera a moverse, ya que seguía activa la señal de alto, o al menos se le debió indicar que avanzara a velocidad reducida", sostuvo el ministro, advirtiendo que el tren de RENFE podría haber circulado a unos 200 km/h al momento del impacto contra la parte trasera de la formación detenida.
Testimonios del horror y un orgullo nacional derrumbado
El impacto destruyó por completo dos vagones, esparciendo escombros y equipaje a lo largo de una pendiente de grava rodeada de olivares. Pasajeros sobrevivientes relataron a medios locales la brutalidad del choque: "Todo salió volando, equipaje, teléfonos móviles. Fue un frenazo seco y un impacto terrible", describió uno de los ocupantes.
Vecinos de la zona y albañiles que trabajaban en las inmediaciones, como David Gómez, fueron de los primeros en auxiliar a las víctimas cortando vallas perimetrales para asistir a los heridos con botiquines particulares antes de la llegada masiva de ambulancias, helicópteros y una brigada militar.
El hecho representa un golpe histórico para España: hasta este año, la red de alta velocidad inaugurada en 1992 se ufanaba de no registrar accidentes mortales, una fuente de orgullo nacional que ahora se ve empañada por dos tragedias consecutivas en menos de doce meses, tras el antecedente de enero pasado.
Mientras el presidente Pedro Sánchez canceló su agenda pública para seguir de cerca las operaciones de rescate y asistencia a los 397 pasajeros del tren de RENFE y los 147 de IRYO, la Justicia y los equipos técnicos avanzan en el análisis de las cajas negras para deslindar responsabilidades penales en el peor siniestro ferroviario en décadas.