"A mí no me van a cargar ningún muerto": El intendente de Bariloche agarró la motosierra y taló la Costanera
Walter Cortés encabezó personalmente el operativo de remoción de los árboles plantados en 1946 frente al lago Nahuel Huapi. El jefe comunal alegó que existía un "peligro de muerte" para los vecinos por la caída de ramas, mientras que la oposición lo acusa de "arrasar con la historia" tras haber vetado una ordenanza que los protegía.
La postal tradicional de la Avenida Costanera de San Carlos de Bariloche cambió drásticamente en las últimas horas y desató un fuerte cruce político y ambiental. El propio intendente de la ciudad, Walter Cortés, se puso al frente de los trabajos municipales de tala y poda provisto de una motosierra, defendiendo la polémica decisión de erradicar decenas de pinos con más de seis décadas de antigüedad ubicados frente al lago Nahuel Huapi.
La drástica medida oficial fue justificada bajo razones de seguridad civil de cara a la rigurosidad climática de la región. Desde el Ejecutivo local señalaron:
"Avanzamos con el retiro de históricos pinos que representaban un riesgo para vecinos y vecinas, debido a su tamaño y al impacto del viento".
El jefe comunal reforzó esta postura al asegurar que el Municipio arrastraba numerosas denuncias por ejemplares que ya levantaban el asfalto o desprendían ramas de gran porte con las ráfagas. "No vamos a dejar que un pino mate a un vecino. Antes que pase eso los vamos a cortar, con toda la lástima que esto implica. A mí no me van a cargar ningún muerto", disparó Cortés de manera tajante desde el Centro Cívico.
Por su parte, el subsecretario de Parques y Jardines, Germán Fritz, aportó un argumento técnico al señalar que las especies presentaban "procesos de sobremadurez" con preocupantes indicadores en su follaje y troncos, lo que convertía a esta zona de alta transitabilidad en un área de peligro real.
Fin social para la madera y un veto en el ojo de la tormenta
Intentando matizar el impacto visual y ambiental de la tala, el Intendente comunicó a través de un video en sus redes sociales que los residuos forestales tendrán un destino benéfico. Explicó que la madera será procesada y reutilizada para proyectos comunitarios, sirviendo de asistencia "para la gente humilde, para quien se le quemó la casa o para aquellos que necesitan tablas para abrigarse en invierno".
Sin embargo, la explicación oficial no logró calmar los ánimos de la oposición ni de los grupos ambientalistas, quienes pusieron el grito en el cielo por lo que consideran un "ecocidio urbanístico". La concejal Julieta Wallace cruzó duramente al mandatario en las redes, acusándolo de "arrasar con 100 años de historia barilochense".
La edil opositora recordó que estos pinos fueron plantados en 1946 por los propios pioneros y vecinos de la ciudad, cumpliendo además la función vital de barrera forestal para proteger a las edificaciones costeras de las fuertes sudestadas y vientos provenientes del lago.
El punto de mayor conflicto radica en el marco legal: según denunció Wallace, el Concejo Deliberante había aprobado por mayoría la Ordenanza de Árboles Singulares para resguardar específicamente este patrimonio verde, pero la norma fue vetada por el propio Cortés, dejando el escenario despejado para el avance de las motosierras.