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Alarma: 6 mil investigadores dejaron el sistema científico argentino

Leo Venerus, integrante del CENPAT de Puerto Madryn, expuso en ABC Radio, el deterioro del sistema científico. Advirtió que la inversión cayó al 0,14% del PBI y que 379 becarios postdoctorales quedaron afuera.

Trabajadores del Centro Nacional Patagónico, dependiente del CONICET, se sumaron desde Puerto Madryn a la jornada nacional de protesta contra el ajuste presupuestario, la pérdida salarial y el recorte de puestos dentro del sistema científico argentino.

En diálogo con ABC Radio, Leo Venerus, integrante del CENPAT, explicó que realizaron una fotografía y grabaron un video frente a la institución para acompañar las movilizaciones desarrolladas en Buenos Aires, Mar del Plata, Córdoba y otras ciudades del país.

"Hoy hicimos una foto y un video en la puerta de la institución para apoyar a los compañeros que se van a movilizar en distintas localidades", contó.

La actividad se suma a la presentación realizada la semana pasada en la Banca del Vecino del Concejo Deliberante de Puerto Madryn, donde solicitaron el acompañamiento de los concejales para visibilizar el ahogo presupuestario que atraviesa el CONICET.

La inversión cayó al 0,14% del PBI

Venerus sostuvo que la inversión nacional destinada a ciencia y tecnología se encuentra en el nivel más bajo de las últimas tres décadas.

"Hoy se está invirtiendo el 0,14% del Producto Bruto Interno. No sé si es la peor cifra de la historia, pero sí es la peor de los últimos 30 años", afirmó.

El integrante del CENPAT comparó el porcentaje con el destinado por países que no cuentan con un desarrollo científico significativo.

Además, destacó que diferentes evaluaciones internacionales ubicaron durante los últimos años al CONICET como una de las instituciones científicas de Latinoamérica con mayor impacto social.

"El CONICET es la institución de Latinoamérica cuyas investigaciones tuvieron mayor impacto social en los últimos cuatro o cinco años", remarcó.

Sin embargo, advirtió que la falta de financiamiento comenzará a afectar esa posición.

"Vamos a empezar a caer en los rankings porque no tenemos financiación para trabajar y no podemos reunir datos nuevos", explicó.

Investigadores al servicio de agendas extranjeras

Ante la falta de recursos, muchos equipos científicos deben asociarse con consorcios internacionales para poder continuar sus investigaciones.

El problema, según Venerus, es que esas alianzas implican resignar la definición de los temas prioritarios para el país.

"Uno, para sobrevivir en el sistema, muchas veces se asocia con consorcios internacionales. El problema es que ahí las agendas ya no las decidimos nosotros", señaló.

"Terminamos poniendo nuestras capacidades al servicio de otros países que sí tienen financiación para pagar este tipo de actividades", agregó.

Para Venerus, esta situación afecta directamente la soberanía científica y tecnológica argentina.

El 80% cobra menos de $1,5 millones

El sistema del CONICET cuenta actualmente con alrededor de 23.000 trabajadores. Según explicó Venerus, aproximadamente el 80% percibe salarios inferiores a $1,5 millones.

"El 80% de la planta está por debajo del millón y medio de pesos. No llega a una canasta básica", indicó.

La situación se agrava porque las tareas dentro del organismo requieren dedicación exclusiva y limitan la posibilidad de contar con otro trabajo registrado.

"No podés ser investigador del CONICET o miembro de la carrera del personal de apoyo y tener otro trabajo en blanco porque el sistema no lo permite", explicó.

Incluso, quienes poseen cargos universitarios tienen restricciones: parte de esos ingresos puede ser descontada de su salario dentro del organismo.

Venerus confirmó que algunos trabajadores comenzaron a buscar actividades informales para completar sus ingresos.

"Hay gente que está recurriendo a un negocio familiar o a salir a manejar un auto porque los números no cierran", relató.

También indicó que los empleados de la Administración Pública Nacional perdieron aproximadamente un 40% de su poder adquisitivo durante los últimos dos años y medio.

Sin dinero para realizar las investigaciones

La crisis no se limita al salario. Venerus explicó que los proyectos también dejaron de recibir los fondos necesarios para adquirir insumos, trasladarse o utilizar equipamiento.

"El principal organismo que financiaba las investigaciones científicas, la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, ya no existe", sostuvo.

Según relató, incluso dejaron de enviarse fondos correspondientes a proyectos que ya habían sido evaluados, aprobados y se encontraban en ejecución.

Venerus explicó que la financiación científica se obtiene mediante concursos en los que especialistas analizan la capacidad de los equipos, la factibilidad y los objetivos de cada investigación.

"No es que tenemos una afiliación partidaria y nos dan plata. Uno escribe un proyecto, lo presenta y hay personas que evalúan sus capacidades y su factibilidad", aclaró.

En su caso, trabaja en investigaciones marítimas, que requieren embarcaciones, combustible y equipamiento específico.

"Salir al mar y mover un bote cuesta bastante dinero. Eso se paga con proyectos y subsidios, no con el sueldo del investigador", explicó.

La interrupción de los fondos también generó incumplimientos en convenios de cooperación con instituciones y laboratorios de otros países.

"No solamente estamos siendo atacados a través del salario, sino que además no podemos trabajar en condiciones competitivas", advirtió.

El CONICET perdió alrededor de 2.300 personas

Venerus estimó que el organismo perdió cerca de 2.300 trabajadores durante los últimos dos años y medio, aproximadamente el 10% de su planta.

"Hay investigadores que se fueron al exterior, personas que abandonaron el sistema porque una beca terminó y otras que encontraron mejores salarios en el sector privado", detalló.

El integrante del CENPAT explicó que la emigración no siempre es sencilla porque muchas investigaciones tienen un fuerte arraigo territorial.

"No es lo mismo trabajar en un lugar y conocer un sistema desde hace más de 20 años que irse a otro lado y empezar casi de cero", sostuvo.

 Contratos de apenas tres meses

Dentro del CENPAT de Puerto Madryn también se registraron bajas de personal. Uno de los primeros puestos afectados fue el correspondiente al área de Bienestar Laboral, encargada de acompañar a una comunidad integrada por alrededor de 450 personas.

Venerus indicó que existen trabajadores que llevan entre 15 y 18 años contratados sin estabilidad laboral.

Aunque esta modalidad es anterior al actual Gobierno, advirtió que las renovaciones fueron reducidas a períodos de solamente tres meses.

"En mis 20 años dentro del sistema nunca había visto contratos de tres meses. No podés trabajar ni vivir pensando que dentro de tres meses quizás no tengas para pagar el alquiler o comprar comida", afirmó.

Siete investigadores afectados en Chubut

Venerus también se refirió a los 379 becarios y becarias postdoctorales que recientemente quedaron afuera del sistema científico.

Explicó que el CONICET normalmente realiza todos los años una convocatoria para ingresar a la carrera de investigador. Sin embargo, el llamado correspondiente a 2024 no se efectuó y recién se abrió a finales de 2025.

Como consecuencia, muchas personas finalizaron sus becas sin poder presentarse al concurso que les habría permitido continuar en el organismo.

"Esos 379 becarios representan 379 líneas de investigación", remarcó.

En Chubut existen siete personas afectadas por esta situación, cuatro de ellas pertenecientes al CENPAT.

"Son proyectos con mucho impacto local y regional. En Puerto Madryn, por ejemplo, tenemos personas que estudiaban problemas de zoonosis, es decir, enfermedades de poblaciones animales que pueden transmitirse a los seres humanos", concluyó Venerus.

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