Alerta sanitaria: evacúan en Canarias a pasajeros del crucero con brote de hantavirus que partió desde Ushuaia
El buque MV Hondius permanece aislado frente a Tenerife tras detectar un brote de hantavirus que dejó tres víctimas fatales. Autoridades internacionales despliegan un operativo inédito para evacuar y repatriar a más de 150 pasajeros, entre ellos un argentino.
La llegada del crucero MV Hondius a las Islas Canarias encendió las alarmas sanitarias internacionales. La embarcación, que había partido desde Ushuaia el pasado 1 de abril, quedó fondeada frente a Tenerife bajo estrictas medidas de aislamiento luego de confirmarse un brote de hantavirus a bordo, con consecuencias graves: al menos tres personas fallecidas y varios contagios confirmados.
El operativo, coordinado por autoridades sanitarias españolas junto a fuerzas de seguridad, se desarrolla con protocolos de bioseguridad reforzados. La Guardia Civil participa en el traslado escalonado de pasajeros hacia vuelos sanitarios que los llevarán a sus países de origen, donde deberán cumplir cuarentenas obligatorias y controles médicos.
El dispositivo sanitario comenzó con la evacuación de ciudadanos españoles, quienes fueron derivados a centros de salud en Madrid para seguimiento clínico. Según estimaciones oficiales, la evacuación completa podría concretarse en un plazo de 48 horas, mientras el barco mantiene un perímetro de seguridad de una milla náutica sin autorización para ingresar al puerto.
A bordo permanecen más de 150 personas de 23 nacionalidades. Entre ellas, un ciudadano argentino que sería trasladado a Países Bajos junto a otros pasajeros europeos. Este tipo de coordinación internacional refleja la complejidad logística y sanitaria del caso, en el que intervienen múltiples sistemas de salud.
El episodio también generó tensiones políticas. Se reportaron diferencias entre el gobierno central de España y autoridades locales de Canarias respecto al manejo del desembarco, además de preocupación en la población por el riesgo de contagio. La situación tuvo alto impacto mediático y social, en un contexto global donde los protocolos sanitarios siguen siendo sensibles tras la experiencia de la pandemia de COVID-19.
Las investigaciones epidemiológicas apuntan a un posible "caso cero" vinculado a una pareja de ornitólogos neerlandeses: Leo Schilperoord y Mirjam Schilperoord-Huisman. Según reportes preliminares, ambos habrían participado en actividades de observación de aves en Argentina antes de embarcar.
Los primeros síntomas detectados incluyeron fiebre, cefaleas intensas y trastornos gastrointestinales, signos compatibles con el hantavirus. Esta enfermedad viral se transmite principalmente por contacto con excrementos o secreciones de roedores infectados y puede derivar en cuadros respiratorios graves.
En Argentina, especialmente en la región patagónica, el hantavirus es una enfermedad conocida y monitoreada por autoridades sanitarias. Sin embargo, su aparición en un crucero internacional plantea un desafío adicional por la rápida propagación en espacios cerrados y la diversidad de procedencias de los pasajeros.