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Alerta sísmica: más de 800 microsismos en Chile reavivan el reclamo por un sistema de avisos en Argentina

La actividad geológica cerca de Mendoza encendió los radares. Expertos del CONICET advierten sobre el riesgo latente en el país, mientras desde el Congreso exigen la implementación del sistema AlertAR para celulares

La detección de 803 microsismos entre fines de 2023 y comienzos de 2024 en la precordillera chilena, a la altura del norte mendocino, volvió a poner en agenda una preocupación central: cómo prepararse frente a un terremoto. Aunque los movimientos en la falla Cariño Botado fueron leves (entre 1 y 2 Mw) y la Universidad de Chile descartó un peligro inmediato, los especialistas insisten en la necesidad de reducir vulnerabilidades en la región.

El mapa del riesgo nacional

El geólogo e investigador del CONICET, Andrés Folguera, explicó recientemente que Argentina posee un riesgo sísmico destructivo importante. En provincias como San Juan y Mendoza, la placa del Pacífico se introduce de manera casi horizontal debajo del continente, una condición que favorece la generación de sismos.

Sin embargo, el peligro no se limita a Cuyo. El especialista detalló que el riesgo se extiende por Neuquén, Jujuy, Salta, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba y San Luis. Incluso en el extremo sur, Tierra del Fuego presenta actividad vinculada al sistema de fallas Magallanes-Fagnano.

Presión en el Congreso por el sistema AlertAR

Frente a los efectos catastróficos de sismos recientes en países como Colombia, el diputado nacional Ramiro Gutiérrez presentó un proyecto para que el Poder Ejecutivo detalle el estado del Sistema de Alerta Temprana AlertAR.

Esta herramienta utiliza tecnología Cell Broadcast para transmitir advertencias de emergencia directamente a los teléfonos móviles en zonas geográficas específicas, sin que los ciudadanos deban descargar una aplicación. El legislador busca conocer cuándo estará operativo a nivel nacional y cómo se integrará con el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) y el SINAME, argumentando que "unos pocos segundos pueden separar la sorpresa de la posibilidad de protegerse".

Protocolos de emergencia: qué hacer

Dado que los terremotos no se pueden predecir, tanto el INPRES como Defensa Civil remarcan que la clave está en la preparación constante y la realización de simulacros.

Antes: Revisar estructuras, amurar muebles pesados a la pared y acordar un plan familiar con un punto de encuentro. Se debe preparar una mochila con agua, alimentos no perecederos, botiquín, radio a pilas, linterna y copias de documentos.

Durante: Mantener la calma, alejarse de ventanas y resguardarse debajo de una mesa resistente. No utilizar ascensores ni salir a los balcones. Si se está conduciendo, detenerse lejos de postes, cables y puentes.

Después: Verificar si hay heridos, controlar pérdidas de gas o agua y cortar los suministros de ser necesario. Evitar llamadas de voz para no saturar las comunicaciones y guiarse solo por fuentes oficiales.

Planificación y responsabilidad estatal

La prevención no es solo individual. Los municipios cercanos a fallas activas deben impedir construcciones en zonas de alta exposición y exigir normas sismorresistentes. Se estima que la falla Cariño Botado podría generar sismos de magnitud 6 a 7,5; por lo tanto, la respuesta para las provincias sísmicas no debe ser la alarma desmedida, sino la preparación sostenida.

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