Entre Ríos

"Algo en mí cambió": El desgarrador testimonio de la perito que halló el cuerpo de Luana Cabral

Tras 20 años de carrera, la licenciada en Criminalística Sofía Engelman expresó su dolor tras trabajar en la escena donde fue hallado el cuerpo de la adolescente en Federación

La justicia continúa avanzando en la investigación por la muerte de Luana Cabral, la adolescente de Federación cuya condición de parálisis cerebral no fue suficiente para evitar que terminara sus días en una situación de abandono absoluto. En las últimas horas, los peritajes forenses arrojaron un dato escalofriante: al momento de ser localizada, el cuerpo de la joven llevaba aproximadamente 30 días en el lugar, una revelación que subraya la desidia del entorno que debía protegerla.

El hallazgo no solo activó los protocolos judiciales, sino que dejó una marca profunda en los profesionales encargados de procesar la escena. Entre ellos se encuentra Sofía Engelman, Licenciada en Criminalística con dos décadas de servicio en la fuerza, quien decidió romper el hermetismo habitual de su profesión para ponerle palabras al horror vivido durante el procedimiento.

En declaraciones a Chajarí al Día, la funcionaria destacó la particularidad de este caso frente a otros hechos criminales. "Este es muy especial por la extrema vulnerabilidad en que se encontraba Luana", explicó Engelman, haciendo hincapié en que la formación profesional tiene un límite frente a la tragedia humana. "Nosotros no somos de hierro; tenemos que trabajar con entereza por ella o por todas las víctimas", añadió.

La reflexión de una profesional ante el horror

Como cierre de una jornada marcada por el impacto de la evidencia, la perito utilizó sus redes sociales para compartir una reflexión íntima sobre la naturaleza de su trabajo y el peso de la realidad. A continuación, transcribimos su relato completo:

"Después de 20 años de carrera como policía y Lic. en Criminalística, me tocó atravesar uno de esos hechos que dejan una huella difícil de explicar. Estoy acostumbrada a ver, analizar y reconstruir escenas, pero hay situaciones que traspasan cualquier preparación profesional.

Hay hechos que rompen cualquier estructura, que atraviesan el uniforme y llegan directo al alma, dejando una tristeza profunda, de esas que no se apagan cuando termina la jornada. Esta vez no es solo trabajo. Es algo que me atravesó de una manera distinta, que me acompaña incluso cuando intento seguir con lo cotidiano. Desde el momento en que vi a Luana, algo en mí cambió. No puedo dejar de pensar en ella, en lo que pudo haber sido, en lo que quizás vivió, en todo lo que le fue arrebatado.

Muchas veces se cree que quienes trabajamos en esto nos volvemos duros o indiferentes. No es así. Sentir duele, pero también es lo que nos mantiene humanos. Es lo que nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos, incluso en los momentos más difíciles. Me permito reconocer esta tristeza, angustia, ponerle palabras y no cargarla en silencio. Porque detrás del uniforme y del rol profesional, también hay una persona que siente, que piensa y que necesita procesar lo que ve.

Abrazo a quienes, desde distintos lugares, también enfrentan realidades duras y siguen adelante sin perder la sensibilidad".

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