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Allanamientos en Trevelin: investigan una presunta red de caza furtiva de jabalíes y ciervos

Dos procedimientos realizados en Trevelin permitieron secuestrar municiones, equipos de visión nocturna, radios e indumentaria de caza. La investigación comenzó a partir de una denuncia por presuntos ingresos reiterados a campos privados para cazar jabalíes y ciervos colorados, además de daños en alambrados y el robo de cámaras de fototrampeo.

 Una investigación judicial iniciada a partir de una denuncia penal derivó en dos allanamientos en Trevelin y permitió avanzar sobre una presunta estructura dedicada a la caza furtiva en establecimientos rurales de la zona.

Los procedimientos fueron realizados el viernes 4 de septiembre por integrantes de la División Policial de Investigaciones (DPI) junto con la Fiscalía de Esquel, luego de que la pesquisa reuniera elementos sobre supuestos ingresos reiterados a propiedades privadas.

De acuerdo con la información incorporada al expediente, los involucrados habrían ingresado a diferentes establecimientos para realizar actividades de caza sin autorización, principalmente de jabalíes y ciervos colorados. La investigación también apunta a otros hechos que habrían ocurrido durante esos ingresos, como daños en alambrados y la sustracción de cámaras de fototrampeo.

Los operativos se concretaron en dos inmuebles ubicados en el casco urbano de Trevelin. Allí, los investigadores secuestraron distintos elementos que quedaron incorporados a la causa.

Entre ellos había municiones de diferentes calibres, equipos de visión nocturna, dispositivos manuales de comunicación e indumentaria utilizada para actividades de caza. También se documentó mediante fotografías la presencia de perros que, según la hipótesis de los investigadores, serían utilizados para el rastreo de animales.

Durante los procedimientos fueron identificados dos hombres, señalados como presuntos partícipes de los hechos que se encuentran bajo investigación. Su situación deberá ser determinada a partir del avance del expediente y del análisis de las pruebas reunidas.

Uno de los aspectos que diferencia esta investigación es que la denuncia no se limita a la presunta caza ilegal.

Según la información difundida sobre la causa, los investigadores también analizaron daños provocados en alambrados de establecimientos rurales y el presunto hurto de cámaras de fototrampeo.

Estos dispositivos son utilizados por propietarios y responsables de campos para registrar la presencia de fauna, conocer los movimientos de animales y detectar ingresos a determinados sectores de los establecimientos. Por eso, su sustracción puede afectar tanto el monitoreo de la fauna como las medidas de vigilancia implementadas en los campos.

La investigación también vuelve a poner en primer plano la diferencia entre caza autorizada y caza furtiva.

En Chubut, la fauna silvestre se encuentra bajo un régimen de protección y la actividad cinegética está sujeta a permisos, temporadas, especies, zonas y condiciones determinadas por la autoridad provincial. La legislación establece como criterio rector la conservación de la fauna y faculta a la autoridad de aplicación a establecer períodos de veda y condiciones para las especies cuya caza puede autorizarse.

 En este caso, precisamente, la investigación busca determinar si los ingresos a los establecimientos y las actividades denunciadas se realizaron fuera del marco permitido.

La causa permanece bajo la órbita del Ministerio Público Fiscal de Esquel, que deberá analizar los elementos secuestrados y establecer el grado de participación que podría corresponder a las personas identificadas. 

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