Martín Fierro de Moda

Benito Fernández tras los Martín Fierro de moda: "Me pareció una vergüenza que nadie haya dicho cómo está la industria textil"

El diseñador rompió el silencio en el programa de Moria Casán y apuntó contra sus colegas por la falta de compromiso ante la crisis textil. "De diez máquinas, siete están paradas", denunció sobre la realidad del sector.

La gala de los Martín Fierro de la Moda 2026 dejó una tela difícil de cortar, y no precisamente por los diseños en la pasarela. En las últimas horas, el reconocido diseñador Benito Fernández lanzó una crítica feroz contra la "burbuja" en la que parece estar sumergida parte de la industria, cuestionando el tono celebratorio del evento frente a una realidad económica que calificó de dramática.

En una charla sin filtros durante el programa La mañana con Moria, Fernández no dio vueltas: "Me pareció una vergüenza que nadie haya dicho cómo está la industria textil". Para el diseñador, la falta de pronunciamientos sobre el presente del sector durante la premiación fue un síntoma de desconexión con los trabajadores que sostienen el rubro.

La crisis que nadie quiso ver

Benito puso el foco en la parálisis productiva que atraviesa el país, con una frase que resonó con fuerza en el estudio: "Que de diez máquinas, siete estén paradas, me parece una vergüenza". Si bien rescató las menciones aisladas de figuras como "Pampita" Ardohain, Guillermo Francella o Benjamín Vicuña, lamentó que los protagonistas directos de la moda no profundizaran en el reclamo.

"Yo me fundí tres veces, cerré en 2004, pero tengo la posibilidad de reinventarme. Hay gente que no puede, que está en la calle", sentenció Fernández, marcando una clara diferencia entre las figuras consagradas y los pequeños talleres.

"No es política, es realidad"

Frente a la mirada de Moria Casán, el diseñador aclaró que su postura no busca partidismo, sino visibilizar un problema de subsistencia: "Esto no es una cuestión política, es una industria que quiero hace 40 años".

Fernández advirtió sobre el impacto del modelo actual, señalando que el beneficio de conseguir prendas más baratas a corto plazo tiene un costo social altísimo. "¿A costa de qué? De que se quede una familia sin poder comer", cuestionó, al tiempo que instó a sus colegas y al público a caminar los locales y ver las persianas bajas.

La polémica abre un nuevo capítulo en la interna de los diseñadores argentinos, en un contexto donde la grieta entre el brillo de las luces porteñas y la realidad de las fábricas parece ser cada vez más ancha.

Esta nota habla de: