San Luis

Cadena de negligencias fatales: condenan a cinco militares por la muerte de un aspirante a soldado en San Luis

El Tribunal Oral Federal sentenció a cuatro efectivos del Ejército y a un compañero de la víctima tras una cadena de negligencias fatales. El disparo mortal se produjo con un fusil FAL que circuló cargado por distintos puestos de control.

Una práctica de instrucción militar que debió ser de rutina terminó transformándose en una pesadilla judicial y humana. El Tribunal Oral Federal de San Luis emitió su condena contra cuatro integrantes del Ejército Argentino y un aspirante a soldado voluntario por su responsabilidad en la muerte de José Javier Bechis (19), ocurrida el 2 de septiembre de 2019 en el polígono de Salinas del Bebedero.

El fallo dejó al descubierto una alarmante cadena de fallas, omisiones y negligencias en la cadena de mandos que permitió que un arma cargada transitara por múltiples puestos de control sin ser detectada.

Una cadena de errores fatales

De acuerdo con la investigación liderada por el fiscal federal subrogante Cristian Rachid, la tragedia se desencadenó por una sucesión de incumplimientos de las normativas de seguridad durante una jornada en la que participaron 50 aspirantes a soldados armados con fusiles FAL.

Todo comenzó cuando el joven Elías Luciano Muñoz (18) efectuó una serie de disparos pero, debido a una manipulación defectuosa, no pudo realizar un sexto tiro ni vació correctamente la recámara. A partir de allí, los controles fallaron en cada estación del recorrido:

En la línea de tiro: El cabo Enrique Zárate no supervisó la descarga reglamentaria. Al ver cinco impactos en el blanco, dejó ir a Muñoz con una bala aún alojada en el arma.

En el puesto de reglaje: El sargento mecánico armero Carlos Lebron tampoco verificó el estado del fusil y permitió que el aspirante continuara caminando por el predio.

En la entrega de municiones: El cabo primero Sergio Winter Moran notó que faltaba una vaina servida, le pidió a Muñoz que revisara sus bolsillos, pero omitió revisar el arma y lo mandó a seguir su camino.

Hacinamiento y falta de supervisión

El descontrol organizativo llegó a su punto máximo en el sector de mantenimiento y línea de espera. Debido a las condiciones climáticas, las autoridades habían unificado en una sola carpa a más de 20 aspirantes -el doble de la capacidad recomendada- bajo la custodia de un único suboficial.

En ese sector se encontraba el teniente y director de tiro, Alejandro Agustín Díaz Garro, a quien el tribunal responsabilizó por la organización defectuosa de la jornada y por omitir las medidas generales de seguridad.

En medio de ese hacinamiento, y mientras le ordenaban limpiar el fusil, Muñoz manipuló el arma de manera imperita. El FAL se disparó accidentalmente y el proyectil impactó de lleno en José Javier Bechis, quien murió mientras era trasladado de urgencia en una ambulancia.

Las condenas del tribunal

Tras un proceso judicial que analizó minuciosamente cada eslabón de la responsabilidad castrense, las juezas María Carolina Pereira, María Paula Marisi y el juez Daniel Alejandro Doffo determinaron las siguientes penas:

Elías Luciano Muñoz: 3 años de prisión en suspendido e inhabilitación especial por 5 años por el disparo mortal (en juicio abreviado).

Alejandro Agustín Díaz Garro (Teniente y director de tiro): 3 años de prisión en suspenso e inhabilitación especial por 6 años por negligencia y omisión de deberes.

Enrique Zárate (Cabo): 2 años y 10 meses de prisión en suspenso e inhabilitación por 6 años.

Carlos Lebron (Sargento): 1 año de prisión por inobservancia de los reglamentos.

Sergio Winter Moran (Cabo primero): 1 año de prisión por negligencia en el control de municiones.

Para el tribunal, la muerte de Bechis no fue producto de un simple accidente aislado, sino el resultado inevitable de una estructura de mando que relajó los controles básicos y expuso a los jóvenes a un peligro extremo.

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