Política internacional

Carlos III viaja a EE.UU. en medio de tensiones por Malvinas, Trump y el caso Epstein

La visita oficial del monarca británico busca reforzar la relación bilateral, pero llega marcada por una filtración del Pentágono, roces políticos y un escándalo que salpica a la familia real.

El rey Carlos III iniciará este lunes una visita oficial a Estados Unidos en un contexto político y diplomático complejo, atravesado por tensiones internacionales, diferencias entre gobiernos y nuevos cuestionamientos a la familia real británica.

El viaje, que se extenderá durante cuatro días, tiene como objetivo formal conmemorar los 250 años de la independencia estadounidense y reforzar los lazos históricos entre ambos países. Sin embargo, la agenda se verá condicionada por una reciente controversia vinculada a la disputa por las Islas Malvinas.

Según una publicación de Reuters, un documento interno del Departamento de Defensa de Estados Unidos menciona la posibilidad de retirar el respaldo a Reino Unido en ese conflicto. El informe analiza eventuales represalias contra aliados de la OTAN que no acompañaron plenamente las operaciones militares de Washington en su conflicto con Irán.

Desde el gobierno británico intentaron llevar tranquilidad. Un portavoz oficial afirmó que la postura sobre la soberanía "no ha cambiado" y reiteró el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago. No obstante, la filtración generó incomodidad en Londres.

En paralelo, la relación entre el presidente Donald Trump y el primer ministro británico Keir Starmer atraviesa un momento de tensión. Las diferencias se profundizaron en los últimos meses, especialmente por la postura del gobierno británico frente a los bombardeos sobre Irán, lo que derivó en críticas públicas por parte del mandatario estadounidense.

En este escenario, la visita de Carlos III aparece como un intento de recomponer la llamada "relación especial" entre ambos países. El monarca tiene previsto pronunciar un discurso ante el Congreso de Estados Unidos, un hecho poco frecuente: será la primera intervención de un rey británico desde 1991.

A la complejidad política se suma otro foco de atención: el escándalo vinculado a Jeffrey Epstein, que vuelve a involucrar a la familia real. El caso salpica al príncipe Andrés, hermano del rey, quien enfrenta investigaciones por su presunta relación con el financista acusado de tráfico sexual.

En los últimos meses, la difusión de nuevos documentos y fotografías reavivó el tema. Si bien Carlos III tomó distancia institucional al retirarle los títulos reales, el caso sigue generando presión, especialmente en Estados Unidos, donde algunos legisladores pidieron que Andrés declare ante el Congreso.

Incluso, el congresista Ro Khanna solicitó que el monarca se reúna con víctimas durante su visita, pedido que fue rechazado por el Palacio de Buckingham al considerar que podría interferir con los procesos judiciales en curso.

De este modo, la gira del rey británico se desarrolla en un escenario cargado, donde la diplomacia, los conflictos internacionales y los escándalos internos se entrecruzan y condicionan una visita que buscaba centrarse en la cooperación bilateral.

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