Carne en mal estado y cámaras frigoríficas: desarticulan un centro clandestino de acopio en Esquel
Un operativo clave del Ministerio Público Fiscal desarticuló un centro clandestino de acopio. Hallaron cámaras frigoríficas, carne de guanacos y pumas con manchas de sangre, y avanzan sobre una red de comercialización que ponía en peligro la salud pública.
Una investigación que comenzó con la simple sospecha ante un vehículo mal estacionado terminó destapando una peligrosa red de comercialización ilegal de carne silvestre. En un contundente procedimiento llevado a cabo en esta ciudad cordillerana, las autoridades secuestraron una abrumadora cantidad de productos cárnicos provenientes de la caza furtiva, los cuales se encontraban en pésimas condiciones de conservación y listos para ser distribuidos en comercios locales.
El caso, que mantiene en vilo a la comunidad por el grave riesgo sanitario implicado, es dirigido por el procurador de fiscalía Ismael Cerda, bajo los lineamientos de la Unidad Regional Esquel.
La pista clave: sangre a la vista y cámaras frigoríficas
El hilo de la investigación comenzó a desenredarse cuando la policía detectó una camioneta detenida frente a un domicilio particular. A simple vista, en la caja del vehículo, se alcanzaban a distinguir numerosas bolsas plásticas manchadas de sangre. El contenido no tardó en confirmar lo peor: se trataba de carne de fauna silvestre transportada sin ningún tipo de cadena de frío ni medida bromatológica.
Con este hallazgo en flagrancia y sumando antecedentes de causas previas por faltas graves contra la salud pública y tráfico ilegal de animales, la Justicia autorizó de inmediato una orden de allanamiento urgente sobre el inmueble vinculado al rodado.
Al ingresar a la propiedad, el personal de la División de Investigaciones se topó con un escenario alarmante: tres cámaras de frío operando dentro del domicilio, utilizadas exclusivamente como un centro clandestino de acopio y almacenamiento de carne obtenida de la caza furtiva.
Pericias científicas y una red bajo la lupa
Durante el procedimiento, coordinado junto al Ministerio Público Fiscal, se convocó a profesionales especializados para la toma de muestras de los cortes hallados. Su misión es doble: por un lado, certificar formalmente que los productos pertenecen a especies protegidas de la región, como guanacos y pumas; por el otro, determinar de manera fehaciente el grado de descomposición y el inminente peligro que representaba su consumo para la salud humana.
Además de la incautación preventiva de la camioneta utilizada para el traslado clandestino, los investigadores secuestraron valiosos dispositivos tecnológicos y documentación clave. Estos elementos serán peritados en las próximas horas con el objetivo de reconstruir la red de distribución, identificar a los proveedores y conocer qué carnicerías de la zona figuraban en la ruta comercial de esta organización.
Un delito que pone en jaque la salud pública
Desde las autoridades judiciales recordaron que la normativa vigente prohíbe de manera estricta el transporte, el almacenamiento y la venta de fauna silvestre sin los controles bromatológicos y las autorizaciones sanitarias correspondientes.
El consumo de carnes que no cumplen con las normas básicas de higiene y conservación no solo infringe las leyes de protección de la fauna nativa, sino que representa una bomba de tiempo biológica, capaz de transmitir enfermedades graves a la población. La causa continúa abierta y no se descartan nuevas medidas y detenciones en el corto plazo.