Chaco: Se hacía pasar por médica, atendía urgencias, firmaba actas de defunción y nadie sabía quién era
Bajo una identidad robada y un historial plagado de mentiras, una mujer logró infiltrarse en el sistema público de salud chaqueño para atender guardias hospitalarias, hasta que su propia impericia frente a pacientes críticos terminó por delatarla.
El sistema sanitario del Chaco se encuentra en estado de alerta máxima tras el descubrimiento de una impostora que, durante meses, ejerció la medicina de forma ilegal en los hospitales de Quitilipi y Presidencia de la Plaza. La mujer, cuya identidad real apenas comienza a desentramarse, logró burlar los controles administrativos utilizando la matrícula profesional de un médico varón que se desempeña en el sector privado, montando una puesta en escena que incluyó la falsificación de sellos y una red de relatos familiares contradictorios para evitar sospechas.
El escándalo estalló cuando sus propios compañeros de guardia notaron señales alarmantes. Según relató Orlando Di Nubila, director de la Región Sanitaria 2, fueron las enfermeras quienes primero advirtieron que a la supuesta doctora "le faltaba capacitación básica".
El momento de quiebre ocurrió durante un operativo sanitario en la Copa Indunor; tras una serie de incidentes en el campo de juego que requirieron asistencia urgente, la mujer se mostró incapaz de realizar procedimientos simples, obligando al personal de enfermería a intervenir para realizar suturas y estabilizar heridos.
La investigación administrativa posterior reveló una trama escalofriante. Al cotejar sus datos, las autoridades confirmaron que su Documento Nacional de Identidad no guardaba relación alguna con la matrícula que presentaba en sus planillas de guardia. Sin embargo, el dato más lúgubre de su paso por la salud pública es el registro de su firma: desde agosto del año pasado, la acusada llegó a suscribir nueve partidas de defunción. Esto significa que atendió a personas en sus últimos momentos de vida y certificó sus muertes utilizando la identidad de un profesional ajeno.
Mientras la justicia avanza bajo la carátula de "ejercicio ilegal de la medicina y usurpación de título", la sospechosa se ha convertido en un fantasma. Tras ser confrontada, desapareció de los cronogramas de guardia de abril y su paradero actual es un misterio. Las averiguaciones revelaron que su vida era una ficción constante; mientras decía ser oriunda de Formosa con vínculos en Paraguay y domicilio en Corrientes, los registros electorales la ubicaron votando en Presidencia Roque Sáenz Peña, donde aparentemente se dedicaba a cuidar pacientes domiciliarios bajo el alias de una enfermera conocida de la zona.
La Fiscalía de Investigación Penal N° 3, liderada por el Dr. Marcelo Soto, intenta ahora determinar cómo fue posible que los directores de los hospitales permitieran su contratación sin verificar los antecedentes mínimos requeridos.