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Coparticipación federal: Chubut encabeza el ranking de las provincias que más recursos perdieron en la era Milei

Chubut, Santa Cruz, Río Negro, Neuquén y Tierra del Fuego comparten el primer puesto: las cinco provincias patagónicas perdieron un 15% de poder de compra en su coparticipación al comparar enero a septiembre de 2026 con el mismo período de 2023. El informe del CEPA muestra una caída real de los recursos, aunque los giros hayan aumentado en pesos nominales.

Chubut integra el grupo más golpeado por la pérdida de capacidad de compra de la coparticipación federal. Mientras las cinco provincias patagónicas registran una disminución real del 15%, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentan una caída del 13,7%. En el extremo menos desfavorable aparecen Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes y Entre Ríos, con bajas del 9%. Ninguna de las 24 jurisdicciones analizadas queda afuera del retroceso. La comparación toma los primeros nueve meses de 2026 frente a los mismos meses de 2023, un período anterior a la llegada de Javier Milei a la Presidencia.

El punto central es cuánto permiten comprar esos fondos, no solamente cuántos pesos ingresan. El cierre oficial de Hacienda registra que Chubut recibió $796.233 millones de coparticipación entre enero y septiembre de 2026, frente a $605.728 millones durante esos meses de 2025. Los giros aumentaron aproximadamente un 31% nominal interanual. Ese crecimiento no contradice la pérdida calculada por el CEPA: son comparaciones diferentes, tanto por el año de referencia como por el tratamiento de la inflación. Una suma mayor puede representar una capacidad de compra menor.

También hay una recuperación reciente que debe formar parte del análisis. Para septiembre de 2026, el informe mensual del CEPA estima que la coparticipación de Chubut aumentó un 6,6% real respecto de septiembre de 2025. Los recursos tributarios de origen nacional, considerados en conjunto, crecieron un 8,1%. Ese rebote mensual es compatible con un acumulado todavía inferior al de 2023: mejorar frente al año anterior no demuestra haber recuperado el nivel previo a la gestión de Milei.

La composición de la recaudación ayuda a entender por qué una mejora mensual tampoco equivale a una recuperación económica generalizada. En septiembre, el CEPA registra una caída real interanual del 5,8% en el IVA, que acumula once meses consecutivos de bajas, mientras Ganancias aumentó un 22,4%. Son comportamientos diferentes dentro de los impuestos que alimentan las transferencias. Para septiembre, el cálculo utiliza una inflación estimada del 1,8%, tomada del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central. Por eso, los resultados reales pueden revisarse cuando se incorpore el dato definitivo.

La coparticipación no es una ayuda que el Presidente concede a voluntad. La Ley 23.548 establece transferencias automáticas mediante el Banco Nación. Por eso, el ranking no demuestra que el Ejecutivo haya reducido específicamente el coeficiente de Chubut o aplicado un castigo individual a la provincia. Tampoco debe confundirse este mecanismo con los Aportes del Tesoro Nacional, destinados a emergencias y desequilibrios financieros y sujetos a otro procedimiento de asignación. La responsabilidad política del Gobierno nacional debe analizarse sobre la política económica y tributaria, sin presentar una caída real como si fuera una orden de retener un porcentaje de los fondos chubutenses.

Otro indicador confirma el deterioro, aunque cambia la posición provincial. Al considerar el conjunto de recursos tributarios de origen nacional, que incluye la coparticipación y otros regímenes, Chubut registra una caída real del 13,5% frente a enero a septiembre de 2023 y ocupa el cuarto lugar. No corresponde sumar ese porcentaje al 15%: son mediciones superpuestas, no dos pérdidas independientes. Tampoco describen todo el presupuesto provincial ni permiten trasladar automáticamente la misma caída a cada municipio.

El problema excede la discusión contable. Una menor capacidad de compra de los ingresos limita el margen para financiar servicios, sostener infraestructura y responder a necesidades sociales. El informe no demuestra, por sí solo, cuánto se recortó en un hospital o una escuela: eso exige revisar la ejecución presupuestaria. Sí documenta que una fuente de financiamiento provincial llega debilitada respecto de la referencia anterior a Milei. La administración chubutense debe explicar cómo absorbe esa pérdida, qué prioridades protege y qué gastos posterga, sin utilizar el contexto nacional como una excusa para eludir sus propias responsabilidades.

El balance fiscal nacional no puede evaluarse solamente desde las cuentas de la Casa Rosada. También importa la capacidad que conservan las provincias para sostener sus obligaciones. El rebote de septiembre merece ser reconocido, pero no alcanza para presentar como recuperado lo que continúa por debajo de 2023. Para Chubut, el resultado sigue siendo menos poder de compra y mayor presión presupuestaria. La estabilidad que celebra Nación debe contrastarse con los recursos disponibles para atender a la población.

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