De la patria es el otro a la patria para los otros
El presidente Javier Milei firmó un nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia, el 681/2026, por el cual autoriza a impedir el ingreso o expulsar del país a los extranjeros que expresen mensajes de odio, discriminación o violencia contra la Argentina o sus ciudadanos. El presidente presentó esta medida como una respuesta efectiva a la "campaña anti-Argentina", definición con la que -otra vez - toma discurso y prácticas de la pasada y sangrienta dictadura que asoló el país entre 1976 y 1983.
Una vez más, Milei y su gobierno "aprovechan" una situación -que en parte ellos mismo generaron o colaboraron para que se diera- para sacar rédito e intentar poner en marcha el plan de expulsión de inmigrantes, ese que quieren implementar hace rato para volver a actuar en espejo a las prácticas que lleva adelante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Si ellos son la patria...
Lo curioso es que sea Milei quien se ponga como defensor de los símbolos patrios y el sentimiento argentino contra el que no solo declamó y declama, sino contra el que atenta y violenta con las determinaciones que adopta desde su plan económico y social, que solo prevé la entrega de recursos, la destrucción de la industria y la soberanía laboral y la consecuente pérdida de puestos de trabajo. Si, exactamente igual que en la mencionada dictadura y de los posteriores gobiernos neoliberales que -al igual que este- también supimos conseguir.
Cuando era candidato a Javier Milei le preguntaron por la patria y la bandera. Como respuesta, sin pensarlo mucho porque es realmente lo que siente al respecto, dijo que para el, ese glorioso paño celeste y blanco que nos identifica y nos agrupa, era "como una pared de ladrillos". También muchas veces definió a la Argentina "como un país de mierda, sin sentido y futuro" y vive agraviando dialécticamente a gran parte de la población, que a su juicio y valor no forman parte de "los argentinos de bien".
Con este DNU, sus actos y expresiones diarias, si Milei fuese extranjero no podría ingresar a la Argentina o sería inmediatamente expulsado. El problema, mal que nos pese, es que es argentino y nuestro presidente, que utilizando esa representación sigue generando odio contra el país y sus habitantes. El punto máximo de ese odio se registró en el mundial pero ahora, tras su insólito e insultante viaje a Brasil, sigue firme y se va extendiendo en la región, entre los históricamente "hermanos" y "amigos".
Durante la dictadura, Charly García, compuso un tema que se llama "Botas locas" en el que, tras describir a quienes detentaban la conducción del país y que se presentaban como los defensores de la patria, aseguraba: "si ellos son la patria, yo soy extranjero". Se trataba de una licencia, que servía para graficar la separación entre el pueblo de aquellos que se presentaban como la representación de la patria, porque la argentinidad no se regala ni se renuncia, sino que defiende y se ratifica en hechos y acciones. En la próxima elección, nuevamente tendremos la oportunidad de decidir de que lado queremos estar.
El trapo que frenó parte de la entrega
Mientras promueve un decreto, que de ninguna manera puede ser de necesidad y urgencia, Milei recibe con honores a la titular del FMI, Kristalina Georgieva, a quien le cedió la Casa Rosada, con la conducción de la reunión de gabinete incluida. Luego la llevó a Vaca Muerta para que, in situ, vea una de las "joyas de la abuela" de las que puede disponer, en caso de que el gobierno se atrase en el pago de la deuda externa que se potenció con el macrismo y ahora en esta gestión. Casualmente con el mismo ministro de Economía, Luis Caputo, a la cabeza.
Mientras se presenta como el defensor de la Argentina, ante la siniestra campaña internacional, Milei permite y facilita la explotación petrolera en las Islas Malvinas, e impulsa la votación el próximo 6 de agosto en el Senado de la ley de extranjerización de tierras. Ley que, si no fuera por aquel trapo de Malvinas en el partido contra Inglaterra del mundial, posiblemente se hubiese aprobado el 16 de julio cuando, con camisetas de la selección argentina, se disponían a aprobar senadores y senadoras de La Libertad Avanza y de los bloques aliados.
Los jugadores de la selección, cuando tomaron esa bandera, hecha con una sábana de hotel y arrojada por un hincha a la cancha, complicaron ese tratamiento. Ahora, ya con la final perdida y envuelta en cada vez más atendibles interpretaciones, se insiste en su sanción y para ello se apura a los gobernadores para que dispongan que sus senadores/as aprueben una de las muestras más concretas y claras de la resignación de recursos y soberanía de los últimos tiempos
Veremos si las marchas que se están convocando para ese día logran, como lo hicieron los jugadores de la selección, torcer una decisión de quienes tienen en claro que -salvo algunos pequeños contratiempos y hechos inesperados- todo marcha de acuerdo al plan.