De la toga al banquillo: 18 años de cárcel para el exjuez que vendía sentencias
El exjuez federal fue hallado culpable de liderar una asociación ilícita que vendía beneficios judiciales. Su esposa e hijo también recibieron penas de cárcel, marcando el fin de un "clan" que operó en lo más alto del poder judicial
En una jornada que ya se describe como un hito para la justicia argentina, el Tribunal Oral Federal Nº 2 dictó este viernes una sentencia sin precedentes. El exmagistrado Walter Bento, quien alguna vez ostentó el poder absoluto sobre el Juzgado Federal Nº 1, fue condenado a 18 años de prisión, la pena máxima solicitada por la fiscalía, tras ser hallado responsable de encabezar una red de corrupción.
La sentencia se leyó a las 21:00 horas, bajo el calor agobiante de febrero, poniendo fin a un megajuicio que duró 926 días y contó con más de 160 audiencias. El tribunal, integrado por las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá Rivas y María Carolina Pereyra, no vaciló en calificar a Bento como el "jefe indiscutido" de una banda que intercambiaba libertad por dólares.
Un "clan" familiar tras las rejas
El fallo no solo alcanzó al exjuez, sino que desarticuló lo que las juezas consideraron una estructura de beneficios patrimoniales ilícitos dentro de su propio núcleo familiar:
Marta Boiza (esposa): Condenada a 6 años de prisión por lavado de activos, enriquecimiento ilícito y falsedad ideológica.
Nahuel Bento (hijo): Sentenciado a 5 años de cárcel por delitos vinculados a la actividad criminal de su padre.
Multas millonarias: El tribunal ordenó el decomiso de casi todos sus bienes y aplicó multas que superan los 540 millones de pesos para el exjuez y sumas millonarias para sus familiares.
"Su rol fue central y excluyente; como juez, él decidía sobre la libertad y el destino de las personas según el pago de coimas", sentenció la jueza Diamante durante la lectura de los fundamentos.
La caída del "Gran Jefe"
La investigación demostró que la organización operaba principalmente en causas de contrabando, donde Bento definía las estrategias y fijaba los montos de los sobornos. Junto a él, fueron condenados abogados, comisarios y narcotraficantes que formaban parte de los distintos eslabones de la asociación ilícita.
Bento, quien permanece alojado en la cárcel federal de Cacheuta desde que perdió sus fueros en noviembre pasado, escuchó la sentencia con la misma frialdad con la que enfrentó todo el proceso. Pese a que su defensa intentó obtener el beneficio de la prisión domiciliaria alegando cuestiones familiares, el tribunal postergó cualquier decisión al respecto.
"No voy a bajar los brazos", afirmó el exmagistrado en sus últimas palabras, anticipando que apelará la condena. Sin embargo, para la sociedad mendocina y el sistema judicial nacional, el mensaje de hoy es contundente: el sillón de juez no otorga inmunidad para el delito.
Con información de Los Andes