Tensión global

EE.UU. e Irán plantean cobrar peajes en Ormuz y desafían el derecho internacional

Ambos países evalúan imponer tasas a los barcos en una de las rutas más importantes del mundo. La medida contradiría normas clave de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar y podría impactar en el precio del petróleo.

Estados Unidos e Irán abrieron un nuevo frente de tensión internacional al plantear la posibilidad de cobrar peajes a los barcos que atraviesen el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. La iniciativa choca con el derecho internacional vigente, que garantiza la libre navegación en ese paso clave.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, ratificada por 171 países y la Unión Europea, prohíbe interferencias como el cobro de peajes en estrechos utilizados para la navegación internacional. Sin embargo, ni Estados Unidos ni Irán han ratificado el tratado.

El debate se intensificó luego de que Donald Trump afirmara en una conferencia de prensa que le gustaría que Estados Unidos impusiera un peaje en el estrecho, en respuesta a acciones similares impulsadas por Irán. Funcionarios estadounidenses habían calificado previamente esas medidas como ilegales.

Por el estrecho de Ormuz circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial. En ese contexto, los ataques a embarcaciones -atribuidos a Irán- redujeron el tránsito y provocaron una suba global en los precios del crudo.

"Todo el derecho internacional, desafortunadamente, es frágil" y depende del respeto mutuo entre las naciones, advirtió Saleem Ali, experto en política y director del departamento de geografía de la Universidad de Delaware.

El derecho del mar establece mecanismos de resolución de conflictos, pero solo para los países que lo han ratificado, lo que limita su capacidad de aplicación. En ese marco, Trump sostuvo recientemente que no necesita el derecho internacional, sino "solo su propia moralidad".

Pese a que Estados Unidos e Irán no forman parte formal del tratado, ambos países respetaron durante décadas sus normas, lo que contribuyó a consolidarlo como estándar global.

Especialistas advierten que un eventual sistema de peajes podría elevar el costo del petróleo y el gas, afectando especialmente a los países dependientes de esa ruta. Además, podría sentar un precedente peligroso.

Según el experto Donald Rothwell, esta situación podría alentar a otros países con control sobre rutas estratégicas a implementar medidas similares. A su vez, el gobierno estadounidense también evalúa autorizar la explotación minera en el lecho marino en aguas internacionales, otra práctica regulada por el derecho del mar.

"El riesgo" es que más países comiencen a apartarse del tratado, debilitando el sistema internacional que regula los océanos.

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