El acuciante endeudamiento de las familias argentinas sale a la calle

(Saúl Gherscovici)

Saúl Gherscovici
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En un hecho inédito, hoy a las 14 se realizará una marcha de los endeudados que, con toda lógica, tendrá su concentración frente al ministerio de Economía. 

La convocatoria surgió a partir del problema que afrontan cada vez más familias argentinas y que fue tomado como bandera por la CGT, la CTA, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular. 

También se sumaron el sindicato de camioneros y otros gremios que entendieron que se trataba de una ineludible oportunidad para, luego de tanta espera y silencio, ganar la calle en representación de afiliados y lo que queda de los trabajadores.

El endeudamiento de las familias argentinas no tiene precedentes y es directa responsabilidad del plan de ajuste económico y social que llevan adelante el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, que empujó a los argentinos a primero tomar deuda con las tarjetas de crédito, luego sacar un crédito en bancos para pagarlas y finalmente caer en las billeteras virtuales para afrontar esas cuotas que se volvieron impagables.

No hay futuro

De acuerdo a los últimos datos, unos 20 millones de personas, el 92.3% de los hogares tiene compromisos financieros. Para que quede más claro hay que decir que 9 de 10 familias está endeudada. En la casi totalidad de los casos, esos endeudamientos, no fueron tomados para cambiar de auto, comprar departamento o irse de viaje, sino para cubrir los gastos básicos de alimentos e intentar estar al día con los servicios.La situación es acuciante para cerca de 6 millones de personas, que ya están en situación de morosidad, con atrasos graves en sus pagos. 

El problema también es grave en los jóvenes donde casi 4 de cada 10 menores de 25 años registran deudas con atrasos de pago (mora superior a 90 días). Esto abarca a unos 528.000 jóvenes en esa franja etaria dentro del sistema formal, mientras que el universo de personas entre 18 y 29 años con deudas críticas o irrecuperables alcanza a unas 815.000 personas. La respuesta del gobierno a este acuciante problema que generaron con sus medidas, tanto por Milei como Caputo, fue que "se trata de un problema entre privados". 

Con su siempre habitual empatía, el presidente reiteró una de sus frases favoritas: "nadie los obligó a tomar un crédito con una pistola en la cabeza", en tanto que otras exegetas de este gobierno, como las diputadas Lilia Lemoine y Daiana Fernández Molero, sugirieron primero dar clases financieras en las escuelas y luego dieron vuelta la situación y aseguraron que esto sucede porque "ahora hay más posibilidad de tomar crédito, cosa que antes no sucedía". 

En línea y abordando otro tema doloroso, como son los suicidios en las fuerzas de seguridad, la ministra Alejandra Monteoliva reconoció esta semana que "es cierto que hay más suicidios en las fuerzas, pero también los hay a nivel país", apuntó con estadística precisa y sin hacerse cargo de que estas determinaciones posiblemente tengan que ver con la acuciante situación que viven los trabajadores por las medidas dispuestas por su gobierno. 

Casi 30 proyectos y ninguna flor

Para atender esta grave situación, la del endeudamiento, en el Congreso se presentaron hasta el momento cerca de 30 proyectos que, como no es un tema prioritario para el gobierno, siguen chocándose entre si porque la oposición aún no logró unificarlos para impulsar con fuerza su tratamiento dentro de una agenda y orden del día legislativo priorizada por la ley de extranjerización de tierra, los cambios en el BCRA, la zona fría y las PASO. 

Es decir los temas que le interesa al gobierno, que cada vez se aleja más de la gente y de sus promesas de campaña.Uno de los últimos proyectos fue presentado por diputados del Peronismo Federal, entre ellos Juan Pablo Luque, que pidieron que se investigue las billeteras virtuales y financieras que -como se dijo- cobran tasas super usurarias a quienes, ya sea por desconocimiento o desesperación, caen en ellas.

En la iniciativa se le reclama al gobierno que tome cartas en el asunto, algo que parece muy difícil que haga porque no solo piensan y sostienen descaradamente que es un problema entre privados, también se trata del negocio de sus protegidos, a quienes les otorgan beneficios impositivos, reducción de aportes y todo lo que necesiten para mejorar su posición cada vez más abusiva y criminal frente a un cada vez más aplastado y necesitado pueblo argentino.El endeudamiento hoy sale de los hogares y del agobio de los argentinos y llega a la calle. Tal vez no fuerce cambios en esta lógica para pocos que tiene este gobierno pero posiblemente deje en evidencia que es el problema de muchos. No se trata, como dice un desgastado refrán, de un consuelo de tontos sino de un hecho concreto y tangible de que todo endeudamiento familiar (más uno tan extendido como este) es un endeudamiento político.

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