El campo que nunca se apaga: cómo sostiene Cerro Dragón al convencional
Mientras Vaca Muerta acapara todas las miradas, el bloque de la Cuenca del Golfo San Jorge sigue siendo clave. La nueva resolución de exportaciones podría darle un nuevo impulso.
Vaca Muerta dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad. Esa premisa generó que el convencional tiemble y el tablero productivo cambie de raíz. La Cuenca del Golfo San Jorge viene de coletazo en coletazo, pero hay algo que no cambia desde hace años: 9.106 m3/d, unos 57.300 barriles diarios.. Eso es lo que produce Anticlinal Grande - Cerro Dragón, el mítico bloque que opera Pan American Energy (PAE) en plena Cuenca del Golfo San Jorge. Con eso alcanza para explicar el 22% de todo el crudo convencional del país. No es poco, en una industria que mira cada vez más hacia Neuquén.
Ese volumen alcanza para ubicar a Cerro Dragón en el cuarto puesto entre todas las concesiones petroleras del país, convencionales y no convencionales combinadas, y representa el 6,3% de la producción nacional de crudo. Por delante solo aparecen Loma Campana, La Amarga Chica y Bandurria Sur, tres pilares de YPF en Vaca Muerta.
Un complejo, dos concesiones
El dato se vuelve todavía más contundente si se suma la concesión vecina, que administrativamente figura por separado bajo el nombre simple de Cerro Dragón pero que en la práctica opera como parte del mismo complejo. Según la consultora GtoG Energy, esa segunda área aporta otros 8,5 kbbl/d, con lo cual el total combinado trepa a 65,8 kbbl/d y la cantidad de pozos asciende a 6.688, contra los 6.063 de la primera concesión.
Es una cifra que por sí sola explica una porción enorme del convencional argentino: GtoG calcula que solo Anticlinal Grande - Cerro Dragón representa el 22% de todo el crudo convencional del país, un porcentaje que sube todavía más si se incluye el complejo completo.
La productividad por pozo, sin embargo, cuenta una historia distinta a la del volumen total. Con más de 6.000 pozos en producción, Cerro Dragón funciona con una lógica de yacimiento maduro: mucha infraestructura desplegada para sostener un caudal que, pozo por pozo, es bajo.
GtoG Energy calculó el contraste a nivel país: la producción media por pozo convencional con producción efectiva es de 14,3 bbl/d, contra 174 bbl/d en el no convencional, una diferencia de 12 veces. Cerro Dragón, con su escala de pozos, es uno de los ejemplos más claros de ese patrón: volumen alto, pero repartido entre una cantidad de pozos que no tiene comparación con ningún desarrollo shale.
También aporta gas
Cerro Dragón no es solo petróleo. En el ranking de concesiones gasíferas, Anticlinal Grande - Cerro Dragón aparece en el décimo puesto nacional, con 4.521 Mm3/d según Oil Production Consulting. Representa el 2,9% del gas total del país, un aporte modesto frente a los grandes productores gasíferos de Vaca Muerta como Fortín de Piedra o Cuenca Marina Austral, pero significativo para tratarse de una concesión pensada primero como yacimiento petrolero.
Ese doble perfil de petróleo dominante y gas asociado es habitual en las áreas de la Cuenca del Golfo San Jorge, donde la molécula que manda es el crudo y el gas aparece como subproducto de la misma roca.
La recuperación mejorada suma un extra
Detrás del número grande de producción primaria hay otra capa que no siempre se cuenta: la recuperación mejorada (EOR, por sus siglas en inglés) que es una técnica que inyecta agua, polímeros u otros agentes para extraer petróleo adicional de pozos ya maduros. Según el informe de GtoG Energy, Anticlinal Grande - Cerro Dragón aporta 876 bbl/d de EOR, una cifra menor comparada con los 9.503 bbl/d que entrega Manantiales Behr, el bloque líder en esta técnica, pero que confirma que el yacimiento sigue siendo objeto de inversión en recuperación secundaria y terciaria pese a su antigüedad.
Es una forma de extender la vida útil de un área que, con miles de pozos ya perforados, encuentra en el EOR una manera de sumar barriles sin necesidad de perforar desde cero.
Este nivel de producción llega en un momento en que la Secretaría de Energía modificó las reglas para exportar petróleo. La Resolución 166/2026 reemplazó la exigencia de ofrecer primero la producción al mercado interno por una simple notificación de exportación, siempre que el Estado no formule objeciones por motivos de abastecimiento. Para la Cuenca del Golfo San Jorge y Cerro Dragón, la ventaja es concreta: a diferencia de otras regiones productoras, cuenta con infraestructura propia para sacar el crudo hacia el Atlántico, lo que la deja mejor posicionada si el país vuelve a generar excedentes exportables.