El cientificidio avanza
Los trabajadores de la Ciencia y la Investigación se movilizaron ayer para denunciar la eficacia del plan de gobierno de Javier Milei, que se está cumpliendo de manera cruel y certera ya que, de una vez y por todas, hay que entender que el mismo no tiene otro fin que la destrucción de todo lo que ha hecho grande a la Argentina.
La Ciencia y la Educación nunca fue tan atacada como en esta gestión, que tiene como objetivo dejar al país sin ambos saberes, que no solo estuvieron pensados y sostenidos por el Estado para intentar tener un mejor presente sino y sobre todo para generar futuro. Mientras que el presidente, ministros y comunicadores afines siguen vendiendo una ficticia baja de inflación y un superávit fiscal trucho, los investigadores perciben sueldos por debajo de la pobreza y no tienen presupuesto para continuar sus proyectos, mucho menos para comenzar nuevos.
La única verdad
Si hay algo cierto en los discursos o "entrevistas" de Milei es que, como el dice orgulloso, "ni las dictaduras se animaron a tanto" porque "la noche de los bastones largos" de Onganía, al lado de lo que de manera más sutil pero no menos dolorosa está haciendo su gestión, es casi un cuento de hombres malos golpeando simbólicamente sobre sus cabezas a los buenos, que tuvieron que irse de su país para continuar con su tarea en beneficio de la humanidad. Ahora a los cerebros se los agota a base de sueldos de miseria y nulos presupuestos para desarrollar tareas. En ambos casos se los expulsa o se los anula, con todo lo que esto implica.
Desde que asumió Milei se cerraron Institutos, se desmantelaron otros, se despidieron becarios. De acuerdo a la estadística del gremio que agrupa a los trabajadores del CONICET, esta gestión es responsable de la pérdida de 2400 puestos laborales, que equivale al 10 por ciento de la planta, a la que se sigue hostigando con los mencionados bajos sueldos, los nulos presupuestos y condiciones mínimas para investigar.
Para que se entienda que "todo marcha de acuerdo al plan", hay que señalar que el presupuesto para la Ciencia y Técnica es del 0.14 del PBI. Estamos hablando del nivel más bajo desde 1972. El financiamiento del sector acumula una caída real del 50,8 por ciento desde 2023.
Para que también quede bien claro la diferencia entre la gestión Macri y la actual, ya que las dos apuntan a lo mismo, hay que señalar que durante la administración de Juntos por el Cambio la planta del CONICET se congeló pero no se redujo. Es decir que Milei está haciendo, como el mismo orgullosamente señala (reiteramos), lo que ni las dictaduras ni Menem ni Macri se atrevieron
Todo gracias a la ciencia
En diálogo con ABC Radio, el investigador Leo Venerus indicó que un investigador promedio recibe un sueldo que ronda el millón y medio de pesos por mes. Estamos hablando de remuneraciones por debajo de la línea de la pobreza y un poco más también, si contamos que muchos de ellos tienen que pagar alquileres y además deciden mantener la costumbre -cada vez más costosa- de comer cuatro veces al día.
"La mayoría no llega a fin de mes y entonces tienen que buscar otros trabajos, si es que pueden porque muchos tienen dedicación exclusiva. Como sucede con otros trabajadores, muchos científicos hoy están haciendo de Uber, y están endeudados porque sacaron créditos para sobrevivir", describió con tristeza, no sin recordar que a todo eso, el dolor más grande que tiene un investigador es que se le impide realizar su tarea, esa para la que estudiaron, se capacitaron, y siguen investigando para cumplir con su objetivo como integrante de una sociedad.
La ciencia, a diferencia de lo que se quiere hacer creer, no es tarea de seres solitarios, egoístas que solo piensan en sus títulos y sueñan con un Nobel. La ciencia es una tarea cotidiana, generalmente desarrollada en equipo, y siempre pensada para el otro, para la comunidad. Desde que nos levantamos, luego de apagar el maldito despertador o celular, estamos recibiendo aportes de la ciencia. El primero que buscamos y recibimos son los datos del clima, que son útiles en la ciudad para saber cómo salir vestidos pero en las zonas rurales es indispensable para saber cuándo hacer determinadas tareas y hasta de supervivencia. Luego vienen los semáforos que van marcando el pulso y el paso de la sociedad, y así (si lo piensan y quieren sentirlo) se darán cuenta que por donde ustedes se muevan hay ciencia desarrollada.
Como es habitual y diario no valoramos que detrás de cada una de las realizaciones cotidianas hubo mucho trabajo y estudio previo. No se trata de que nos paremos ante cada semáforo y aplaudamos, sobre todo si no están en onda verde, pero sí de entender que detrás de cado logro hubo previamente mucho estudio, investigación y trabajo pensado para que podamos vivir un poco mejor en estos duros tiempos y sobre todo en el futuro que, sin presupuesto para ciencia y los investigadores, se ve algo más parecido a la época de las cavernas que a ese venturoso y plácido al que, como sociedad, debemos soñar y apuntar.