El costo de vida no afloja: la inflación de febrero fue del 2,9%
El INDEC confirmó un 2,9% para el segundo mes del año, calcando el dato de enero. Con las tarifas de servicios públicos como el principal motor de las subas, el mercado pone la lupa en el segundo trimestre para ver si se cumple la promesa oficial de "inflación cero" para agosto
El INDEC publicó este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero, y el dato dejó un sabor a dejà vu: un 2,9% que replicó exactamente la cifra de enero. Para el laburante que promedia los 30 o 40 años, la noticia se traduce en una inercia que parece difícil de romper: en el primer bimestre del 2026, los precios ya escalaron un 5,9%, mientras que la medición interanual se ubicó en un 33,1%.
Aunque el número nacional estuvo en línea con lo que proyectaban las consultoras privadas (que vaticinaban entre un 2,8% y un 3%), el dato de la Ciudad de Buenos Aires (2,6%) había encendido una luz de esperanza que finalmente no se reflejó en el promedio país.
El peso de los servicios y el asado
Esta vez, el "enemigo" del bolsillo no fue solo el supermercado. El rubro que más subió fue Vivienda, agua, electricidad y gas, con un salto del 6,8%. Este incremento se explica por la poda de subsidios y la actualización de tarifas que vienen golpeando con fuerza, especialmente en el interior del país.
En segundo lugar quedó el histórico dolor de cabeza de los argentinos: Alimentos y bebidas, que subió un 3,3%. Aquí la clave fue la carne, que impulsó el índice en casi todo el país, salvo en la Patagonia, donde el frío y los costos de los servicios públicos ganaron la pulseada.
Como contrapartida, hubo sectores que le dieron un respiro al índice: la ropa y el calzado no mostraron cambios, mientras que los productos estacionales (frutas y verduras de estación) bajaron un 1,3%, compensando parcialmente la subida de los servicios.
La promesa de agosto y la polémica de la canasta
El presidente Javier Milei mantiene su hoja de ruta: pasar el "marzo estacional" (siempre alto por el inicio de clases) y entrar en un sendero de caída libre que debería aterrizar en una inflación del 0% entre julio y agosto.
Sin embargo, el dato llega con una cuota de suspenso técnico. El Gobierno decidió postergar el cambio en la metodología de medición del INDEC. Se iba a empezar a usar una canasta de consumo más moderna (basada en 2017/2018), que le da más peso a los servicios que a los bienes. Por ahora, se seguirá midiendo con la foto del consumo de 2004.
Desde el Ministerio de Economía aseguran que el cambio se hará recién cuando la inflación esté "consolidada a la baja". Mientras tanto, los argentinos mayores de 30 -curtidos en crisis de todo tipo- miran con atención el inicio de las paritarias y los contratos de alquiler, sabiendo que este 2,9% es el piso sobre el que se discutirá el resto del año.