El enigma de la inversión: por qué se desplomó un 11,6% a pesar del boom de anuncios por el RIGI
El último dato del Indec cayó como un baldazo de agua fría en el sector financiero y enciende alarmas: el derrumbe de la construcción y los límites de la macroeconomía frenan el optimismo de Vaca Muerta y la minería.
El clima de negocios en la Argentina venía dulce gracias a una impresionante seguidilla de anuncios bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ya acumula proyectos presentados por más de US$ 100.000 millones. Sin embargo, la realidad económica real metió un freno de mano inesperado: un informe oficial del Indec reveló que la inversión sufrió una dura caída interanual del 11,6% durante el primer trimestre de 2026.
¿Cómo se explica que coexistan promesas multimillonarias con números en rojo? La respuesta está en los tiempos de la economía. Los desembolsos del RIGI no son ficticios y están llegando, pero lo hacen de forma progresiva y su escala actual todavía no logra compensar el bajón que sufren otros sectores clave del país. El régimen exige erogar el 40% de la inversión prevista en los primeros dos años (y el 20% para proyectos de gran envergadura superiores a los US$ 2.000 millones).
Según números de la consultora Invecq, los proyectos aprobados hasta el momento suman unos US$ 44.000 millones. Esto se traduce en un goteo de desembolsos estimados en US$ 2.100 millones para este 2026, US$ 2.400 millones para 2027 y un salto fuerte de US$ 7.200 millones para 2028. Aunque algunos desarrollos puntuales prometen poner más fichas que el mínimo legal, el impacto inicial es leve. "Esos 2.100 millones representan apenas el 2% de la inversión total del año pasado", explicó Milagros Gismondi, economista en jefe de Invecq, quien ve una tracción leve de la mano de la construcción y mejores perspectivas recién para el próximo año.
La macroeconomía, el gran freno de mano
Desde la consultora Empiria miran el mediano plazo con más optimismo y proyectan un flujo mayor, cercano a los US$ 13.000 millones anuales por los próximos siete años. Aun así, advierten que el RIGI es una condición necesaria pero no suficiente para mover la aguja de toda la estructura argentina. "No deberíamos pedirle al sector energético y minero que se haga cargo de toda la recuperación", señaló el economista Santiago Capdevila.
El analista detalló que, si bien el régimen mejora notablemente el escenario para los inversores, persisten piedras en el camino que congelan la toma de decisiones definitivas:
Un cepo cambiario remanente.
La clásica especulación en torno a los tiempos electorales.
Un tipo de cambio que se percibe apreciado.
Debido a este combo, una parte considerable de las empresas parecería estar agazapada, esperando una mayor certidumbre macro y mejores condiciones cambiarias antes de pisar el acelerador con los dólares.
Los sectores más golpeados y el peso de la obra pública
Al desglosar los peores números del trimestre, la realidad es tajante: el rubro de equipo de transporte lideró la caída con un -19,6%, seguido por maquinaria y equipo (-18,1%) y otras construcciones (-9,4%). Estos indicadores reflejan de manera directa el freno total en la actividad de la construcción.
Para María Castiglioni, de C&T, el parate de la obra pública impactó de lleno en la inversión general. A esto se le suma que la industria local todavía trabaja con capacidad ociosa, y la inversión es siempre el componente más sensible cuando el viento financiero cambia de rumbo. En esa misma línea, el economista Orlando Ferreres apuntó directamente a las altas tasas de interés y al tibio dinamismo general: "La macro es la que resuelve la inversión. Si la economía no crece mucho, no se genera un ambiente inversor lo suficientemente grande".
Los datos duros muestran que la "formación bruta de capital fijo" tocó el 17,2% del PBI, quedando lejos del 20% registrado un año atrás. Según Ferreres, para que el país funcione bien este índice debería rondar el 22%, y superar el 25% para hablar de un crecimiento serio.
A pesar del trago amargo del trimestre, desde el equipo económico del Gobierno se mantienen firmes en su postura y aseguraron que la inversión "será el motor de este modelo". Confían en que las cifras se revertirán paulatinamente a medida que comiencen las obras de los mega proyectos energéticos y mineros, que a largo plazo prometen superar los US$ 200.000 millones de la mano del mega plan Argentina LNG de YPF y los millonarios desarrollos de cobre.
Con información de Forbes.