"Él paga la comida": detuvieron a un hombre por violar a su hija con la complicidad materna
Detuvieron a un hombre de 58 años acusado de violar a su hija de 16 desde que era una niña. Una grabación de audio compromete seriamente a la madre, quien habría justificado las vejaciones porque el agresor era el único sostén económico del hogar.
Un hombre identificado como R. A. M., de 58 años, fue capturado por efectivos del Comando Centro tras ser denunciado por violar sistemáticamente a su hija biológica de 16 años. Sin embargo, el detalle que más estremece a los investigadores no es solo la crueldad del abusador, sino la presunta complicidad de la madre, quien habría convertido el cuerpo de su propia hija en una suerte de moneda de cambio para la subsistencia familiar.
La denuncia que rompió el silencio fue radicada por la hermanastra de la víctima, una mujer de 30 años que decidió acudir a la Comisaría de la Mujer tras conocer los detalles del último ataque. Según el relato judicial, el infierno de la menor comenzó a los doce años con manoseos e insinuaciones. En aquel entonces, madre e hija abandonaron el hogar por un breve período, pero la falta de recursos las obligó a regresar bajo el mismo techo que el agresor. Ese retorno marcó el inicio de los abusos con acceso carnal, los cuales se habrían consumado en cada oportunidad en que la progenitora dejaba a la niña a solas con el sospechoso.
El expediente judicial contiene testimonios que hielan la sangre. De acuerdo con la denuncia, cada vez que la adolescente intentaba buscar refugio y consuelo en su madre para contarle los ultrajes, recibía respuestas que denotaban un desprecio absoluto por su integridad. "¿Acaso no te dio plata para la comida?", le habría recriminado la mujer en una ocasión, dejando en claro que el sustento diario pesaba más que la vida de su hija. Esta "justificación económica" quedó registrada en una prueba que será clave para la causa: un audio grabado hace apenas diez días donde se escucharía a la madre confesar que permitía los abusos porque el hombre pagaba los alimentos y no tenían otro sitio donde vivir.
El final de este ciclo de violencia se precipitó el pasado domingo. La víctima se encontraba en la casa de su hermanastra cuando recibió una llamada telefónica del padre, quien mediante amenazas le exigía que regresara de inmediato. El terror de la joven fue el detonante para que su familiar decidiera llevar el caso ante la justicia de forma definitiva. Mientras el hombre permanece detenido por orden del Juzgado de Instrucción Dos, la mirada de los investigadores se posa ahora sobre la madre. Si bien aún no se han dictado medidas restrictivas en su contra, su situación procesal pende de un hilo, ya que la evidencia sugiere que actuó como facilitadora de un calvario que se prolongó durante cuatro años bajo la sombra de la necesidad.