El petróleo se disparó por encima de los US$104 y anuncian inversiones millonarias: ¿vuelve el trabajo petrolero a Chubut?
Los ataques a buques en el estrecho de Ormuz y las interrupciones de producción por un huracán en el Golfo de México impulsaron el precio internacional. Para Chubut, la suba puede mejorar las regalías y favorecer la actividad, pero también presiona sobre los combustibles. Los anuncios de inversión abren expectativas en una cuenca que todavía pierde producción.
El Brent cerró este jueves 8 de octubre en US$104,28 por barril, con una suba del 4,1%, mientras que el WTI terminó en US$91,49, un 3,6% arriba. Coincidieron las amenazas al transporte de petróleo en Ormuz, por donde antes de la guerra circulaba aproximadamente el 20% del abastecimiento mundial de petróleo y combustibles, y las interrupciones provocadas por el huracán Isaías. En el sector estadounidense del Golfo de México quedaron suspendidos alrededor de 1,3 millones de barriles diarios, equivalentes al 62,9% de la producción de esa región (no de toda la producción estadounidense). También influyó una caída de las existencias de crudo mayor a la esperada. El anuncio de Donald Trump de que no habría ataques contra Irán antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre recortó los máximos de la jornada, pero no impidió el cierre positivo.
Para Chubut, un precio más alto puede representar mayores ingresos por regalías, aunque el traslado no es automático. La liquidación depende del valor del petróleo en boca de pozo, del volumen producido y de las condiciones aplicables a cada concesión. Tampoco corresponde calcular todo como si cada área pagara una tasa uniforme del 12%, porque existen reducciones y tratamientos particulares. Además, el crudo Escalante tiene un precio efectivo que no reproduce exactamente la cotización del Brent. El efecto de los precios altos ya se vio este año: en mayo, Chubut percibió US$42,6 millones en regalías petroleras, el mayor registro mensual en dólares nominales desde marzo de 2014. Ese mes, el Brent promedió alrededor de US$107 y el Escalante unos US$103. La mejora contrastó con los ingresos cercanos a US$25 millones mensuales de comienzos de año y con el promedio de US$28 millones de 2025. Sin embargo, recaudar más no demuestra que los yacimientos estén produciendo más. En mayo, la producción provincial había caído cerca del 8% interanual y, en julio, alcanzó 18.294 metros cúbicos diarios, un 6,8% menos que un año antes. El precio puede compensar parcialmente esa pérdida y mejorar la caja provincial, pero no reemplaza una recuperación sostenida de la producción.
La Nación también recauda sobre las exportaciones, pero la suba por encima de US$104 no activa un impuesto nuevo. El Decreto 59/2026, publicado el 29 de enero, establece para el petróleo convencional una alícuota del 0% cuando el precio internacional de referencia es igual o inferior a US$65, una fórmula variable entre US$65 y US$80 y un máximo del 8% desde US$80. La referencia no es la cotización de una jornada: la Secretaría de Energía publica el último día hábil de cada mes el promedio de las últimas cinco cotizaciones del Brent primera línea. Esos derechos de exportación son recursos nacionales, no regalías provinciales, y gravan bases diferentes. Para quienes viven en Comodoro Rivadavia, la noticia tiene otra cara: un barril más caro presiona sobre los costos de los combustibles. La tensión es concreta: el precio que puede mejorar los ingresos provinciales también puede encarecer el transporte, la logística y el funcionamiento de comercios y empresas.
En paralelo, Pan American Energy amplió a US$1.200 millones su solicitud de adhesión al RIGI para un proyecto de recuperación terciaria en Cerro Dragón. El programa contempla 22 plantas de inyección de polímeros, alrededor de 100 nuevos pozos y la intervención de otros 600, además de instalaciones de superficie. La técnica busca recuperar petróleo que permanece en reservorios maduros y extender su vida productiva. Los US$1.200 millones corresponden a una ampliación del proyecto de US$680 millones presentado en mayo: no son dos inversiones independientes que puedan sumarse. Tampoco la solicitud equivale a una aprobación del régimen o a la ejecución del dinero anunciado. Crown Point, por su parte, retomó la perforación en Puesto Quiroga, dentro de El Tordillo, con un compromiso de US$45 millones para el primer año, ocho nuevos pozos y 24 intervenciones de reacondicionamiento. Durante la recorrida provincial del 15 de septiembre, el equipo llevaba cerca de una semana trabajando y el primer pozo ya había superado los 1.500 metros. Pecom prevé US$190 millones durante 18 meses para El Trébol, Escalante y Cañadón Perdido, con US$60 millones durante 2026 y el resto en 2027. Su programa incluye 28 pozos (19 productores y nueve inyectores). Los planes tienen plazos diferentes y no deben presentarse como desembolsos íntegros del mismo año.
Estos proyectos fueron anunciados antes del salto de este jueves y no pueden atribuirse a una sola jornada de cotización. Una inversión en recuperación terciaria requiere evaluar costos, reservas, infraestructura y precios de largo plazo. La búsqueda de adhesión al RIGI agrega otro elemento: el régimen ofrece estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria durante 30 años para los proyectos aprobados. Las empresas buscan previsibilidad más allá de las oscilaciones del barril. Para la provincia, lo decisivo será comprobar qué compromisos se ejecutan, en qué plazos y con qué resultados productivos y laborales. El petróleo por encima de US$104 abre una oportunidad, pero todavía no certifica una recuperación de la Cuenca del Golfo San Jorge. El seguimiento debe concentrarse en el precio efectivo del Escalante, los volúmenes producidos, las regalías liquidadas y la ejecución de las inversiones. También en los equipos activos, las contrataciones de proveedores locales y los puestos de trabajo que se sostengan o recuperen. Chubut necesita que el mejor precio se convierta en actividad duradera, no solamente en un alivio transitorio para las cuentas públicas. La diferencia entre un buen mes de regalías y una recuperación petrolera se mide en producción, inversión y empleo, no en el tamaño de los anuncios.