COMODORO

El Tordillo: la empresa de colectivos que conectó a Comodoro Rivadavia con los campamentos petroleros

Mucho antes de los grandes micros de larga distancia, Transportes El Tordillo fue parte de la vida cotidiana de Comodoro Rivadavia y de la actividad petrolera de la Patagonia. Sus colectivos atravesaban caminos difíciles para unir la ciudad con campamentos alejados y localidades de la región. Entre sus unidades más recordadas aparece el histórico Ford 1946 y el denominado "Bus Bala".

 Hablar de Transportes El Tordillo es recuperar una parte de la historia del transporte de Comodoro Rivadavia y, al mismo tiempo, de la expansión de la actividad petrolera en el sur de Chubut. La empresa quedó asociada durante décadas a los caminos que comunicaban la ciudad con los antiguos campamentos petroleros y ferroviarios, en una época en la que trasladarse por la Patagonia implicaba recorrer grandes distancias por caminos que poco tenían que ver con las rutas actuales.

La firma tuvo una presencia especialmente importante en el sudoeste de la provincia. Sus servicios permitieron conectar Comodoro Rivadavia con campamentos petroleros como El Tordillo y con la zona de Sarmiento, facilitando el traslado de trabajadores, familias y vecinos entre lugares que se encontraban separados por kilómetros de estepa.

La historia de Transportes El Tordillo está estrechamente relacionada con el crecimiento de Comodoro Rivadavia como ciudad petrolera.

A mediados del siglo XX, los campamentos vinculados a la explotación de hidrocarburos tenían una intensa actividad y necesitaban medios de transporte que permitieran mantener una comunicación relativamente fluida con la ciudad.

En ese contexto comenzaron a hacerse conocidos los colectivos que recorrían los caminos de la zona. Entre las unidades que quedaron en la memoria de quienes conocieron aquella época aparece un Ford modelo 1946, representativo de una etapa en la que los vehículos debían adaptarse a las condiciones particulares de la Patagonia.

No se trataba solamente de un servicio de pasajeros. El transporte era una pieza fundamental para sostener la conexión entre los campamentos, las áreas productivas y el principal centro urbano de la región.

Para entender la importancia que tuvo la empresa hay que imaginar cómo era viajar por la región décadas atrás.

Las distancias entre los campamentos petroleros y Comodoro Rivadavia eran considerables y buena parte de los recorridos se realizaba por caminos de ripio o superficies que podían complicarse todavía más durante jornadas de viento, lluvia o nieve.

En ese escenario, los colectivos de El Tordillo se transformaron en protagonistas de una geografía marcada por la actividad petrolera.

El nombre de la empresa, además, quedó ligado a uno de los lugares emblemáticos de esa historia: El Tordillo, un área petrolera ubicada al sudoeste de Comodoro Rivadavia. El desarrollo de estos yacimientos fue acompañado por la creación de campamentos y por una red de servicios destinada a quienes trabajaban y vivían en ellos.

Con el paso del tiempo, muchos de aquellos campamentos desaparecieron o cambiaron completamente su fisonomía, pero las historias de los viajes y de los antiguos colectivos permanecieron como parte de la memoria de la ciudad.

Con el avance de las décadas, Transportes El Tordillo amplió su presencia dentro del sector y también quedó vinculada al transporte de larga distancia.

En esa etapa aparecieron unidades que despertaron especial interés entre los aficionados a los colectivos y ómnibus de la Patagonia.

Una de las más recordadas fue el interno 112, conocido popularmente como el "Bus Bala". La unidad se convirtió en una pieza llamativa para los fanáticos del transporte por sus características técnicas y por la particular carrocería que lucía.

El vehículo fue carrozado sobre una base vinculada a las Carrocerías Necochea, de Miguel La Torre, y contaba con soluciones de ingeniería que llamaban la atención para aquella época.

Entre sus particularidades se destacaba un eje considerado avanzado para el momento, una característica que contribuyó a que el interno 112 quedara registrado en la memoria de los seguidores de la historia de los ómnibus argentinos.

La historia del interno 112 no terminó con Transportes El Tordillo.

La unidad fue posteriormente vendida a otra empresa histórica del transporte de pasajeros argentino: Empresa General Urquiza. De esta manera, aquel colectivo que había formado parte de la flota vinculada a Comodoro Rivadavia continuó su recorrido dentro del mundo del transporte de larga distancia.

Para los coleccionistas y aficionados a los vehículos históricos, este tipo de unidades permite reconstruir la evolución de una industria que fue incorporando progresivamente nuevas tecnologías, diseños y configuraciones mecánicas.

Los viejos colectivos no solo fueron herramientas de transporte: también se convirtieron en protagonistas de las historias de quienes viajaron en ellos.

La empresa se constituyó formalmente como Transportes El Tordillo S.R.L. en octubre de 1996, manteniendo su base operativa en calle Polonia al 400 de Comodoro Rivadavia.

La formalización societaria llegó después de varias décadas en las que el nombre El Tordillo ya estaba asociado al transporte regional y a los recorridos petroleros.

Su historia permite observar cómo el crecimiento de Comodoro Rivadavia y de la industria petrolera fue acompañado por una red de servicios que resultaba indispensable para sostener la vida cotidiana de trabajadores y familias.

En una ciudad cuya identidad está profundamente vinculada con el petróleo, los caminos hacia los yacimientos también forman parte de su patrimonio histórico. Y en esos caminos, durante buena parte del siglo XX, los colectivos de El Tordillo ocuparon un lugar central.

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