Empezaron los despidos en La Anónima: crece la preocupación entre sus empleados de Comodoro y la Patagonia

La cadena ya desvinculó trabajadores en Tierra del Fuego y el gremio teme que el ajuste continúe. La preocupación se extiende a Chubut, donde La Anónima tiene una fuerte presencia en ciudades como Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn y Esquel. Detrás del conflicto aparece un dato que retrata la profundidad de la crisis: caen las ventas y aumenta la cantidad de clientes con dificultades para afrontar sus compras financiadas.

La crisis del consumo empezó a mostrar una de sus caras más preocupantes en una de las empresas más emblemáticas de la Patagonia. La Anónima comenzó a despedir trabajadores.

Los primeros casos confirmados se produjeron en Tierra del Fuego, donde cinco empleados fueron desvinculados: cuatro en Río Grande y uno en Tolhuin. El Centro de Empleados de Comercio confirmó que se trató de despidos sin expresión de causa y advirtió que existe temor por nuevas cesantías.

La preocupación no termina en la isla. La Anónima es una de las cadenas comerciales con mayor presencia en toda la Patagonia y tiene una importante cantidad de sucursales distribuidas en Chubut, entre ellas en Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Esquel, Rawson, Sarmiento, Gaiman, Trevelin, Lago Puelo, Rada Tilly y Playa Unión. Por ahora no hay despidos confirmados dentro de este proceso en las sucursales chubutenses, pero la incertidumbre crece entre los trabajadores ante la posibilidad de que la reestructuración se extienda a otras provincias.

El temor es que los cinco despidos sean apenas el comienzo

Desde el gremio mercantil fueguino reconocieron que circula la versión de que podrían producirse alrededor de 50 desvinculaciones adicionales antes de fin de año. La propia organización aclaró que no cuenta todavía con una comunicación oficial de la empresa que confirme esa cifra ni si un eventual ajuste estaría limitado a Tierra del Fuego.

Los cinco trabajadores despedidos tenían, según representantes gremiales, una antigüedad importante dentro de la compañía. El conflicto generó protestas frente a sucursales de Río Grande mientras el sindicato exige explicaciones sobre el alcance de las medidas.

El problema, sin embargo, excede largamente esos cinco puestos de trabajo. La Anónima está atravesando el mismo fenómeno que golpea a buena parte del comercio patagónico: familias que compran menos y que, además, encuentran cada vez más dificultades para pagar lo que ya compraron.

La señal que aparece en los números de la propia empresa

Los estados contables presentados por Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, controlante de La Anónima, muestran que la compañía viene atravesando un escenario mucho más complejo que años atrás.

La empresa presentó sus estados financieros correspondientes al período cerrado el 31 de marzo de 2026. La información difundida sobre ese período muestra el impacto de la retracción del consumo y del deterioro del negocio financiero asociado a su tarjeta.

Según esos datos, los ingresos netos del segmento supermercados, que representan la mayor parte de la facturación de la compañía, registraron una caída real. La empresa logró mantener un resultado operativo positivo, pero con márgenes considerablemente más reducidos que en el período anterior.

No se trata solamente de que la gente compra menos. También creció fuertemente la morosidad.

Comprar comida con tarjeta y después no poder pagarla

Uno de los datos más duros aparece en el negocio financiero vinculado a la cadena. Informes realizados a partir de la documentación contable de la empresa mostraron un fuerte crecimiento de los créditos considerados incobrables vinculados con clientes de la tarjeta propia de la compañía.

El dato puede leerse como un problema financiero de una empresa, pero detrás hay una realidad mucho más profunda. Son consumidores que financiaron compras y después dejaron de poder pagar.

En muchos hogares, la tarjeta dejó de utilizarse solamente para comprar un electrodoméstico o financiar un gasto extraordinario y empezó a ser utilizada para llenar el changuito. Cuando esos mismos hogares ya no consiguen pagar el resumen, la crisis termina regresando al supermercado en forma de morosidad. Y ahora aparece el siguiente eslabón: el empleo.

La empresa ya había advertido sobre las dificultades para sostener la rentabilidad

La crisis no tomó completamente por sorpresa a la conducción de La Anónima. Nicolás Braun, CEO de la cadena, había reconocido públicamente las dificultades que atravesaba el negocio supermercadista y señaló que se había vuelto mucho más difícil sostener la rentabilidad.

La empresa mantiene una estructura enorme, con miles de trabajadores, más de un centenar de sucursales, centros logísticos, frigoríficos y un brazo financiero. Al mismo tiempo, durante 2026 continuó avanzando con proyectos de expansión y nuevas operaciones comerciales.

Ese contraste es uno de los puntos que probablemente alimente la discusión sindical: mientras la compañía continúa expandiendo su presencia nacional, en la Patagonia comenzaron las primeras desvinculaciones.

Comodoro mira con preocupación lo que pasa en el resto de la Patagonia

En Comodoro el escenario merece especial atención. La caída del consumo ya viene siendo advertida desde hace meses por comerciantes y representantes gremiales. Durante este año, el Centro de Empleados de Comercio local había descartado versiones sobre cierres de sucursales de La Anónima en la región, aunque al mismo tiempo reconocía una pronunciada baja de las ventas.

Meses después, aquello que entonces era solamente preocupación por el nivel de actividad ya tiene una consecuencia concreta en otra punta de la Patagonia: trabajadores despedidos.

Por ahora no existen confirmaciones de que el ajuste haya alcanzado a las sucursales de Comodoro ni al resto de Chubut. Pero la alarma está encendida.

Cuando una cadena de la dimensión de La Anónima comienza a reducir personal en una región donde históricamente tuvo una presencia dominante, la señal excede a una sola empresa. Habla de supermercados que venden menos, de familias que compran con crédito, de clientes que después no pueden pagar y, finalmente, de trabajadores que empiezan a preguntarse si los próximos pueden ser ellos.

Esta nota habla de: