Salta

"Entró caminando a tener a su bebé y hoy no está": 500 kilómetros para exigir justicia por su hija y su nieta

Mariana Aranda camina por las rutas salteñas arrastrando un carrito tras la muerte de su hija de 15 años y su nieta por presunta mala praxis. Tras seis días de marcha, el Ministerio Público Fiscal intentó frenar la movilización ofreciéndole una reunión, pero ella rechazó detenerse y exige ser recibida en la capital.

"Mi hija entró caminando a tener a su bebé y hoy no está". La frase de Mariana Aranda resuena con la fuerza de los pasos que da minuto a minuto sobre el asfalto. Impulsada por un dolor inimaginable y un absoluto desamparo judicial, la mujer decidió iniciar una travesía a pie de más de 500 kilómetros desde el norte provincial hacia la capital salteña. ¿El objetivo? Exigir justicia por las muertes de su hija Valentina, de 15 años, y de su nieta recién nacida, Evangeline.

La dramática peregrinación, que ya lleva seis días de marcha desde que partió de General Mosconi, generó una inmediata reacción institucional. Ante el impacto de la caminata -en la que Aranda avanza arrastrando un carrito con sus pertenencias y custodiada por Gendarmería Nacional por seguridad-, el Ministerio Público Fiscal (MPF) de Salta emitió un comunicado informando que se puso en contacto con ella por disposición del Procurador General.

Desde el organismo le transmitieron la "predisposición institucional" para escuchar sus reclamos y la invitaron a una reunión urgente con el equipo fiscal en las oficinas de Orán para informarle sobre el avance de la causa. Sin embargo, la determinación de la mujer es inquebrantable: agradeció el ofrecimiento, pero manifestó su decisión de continuar la marcha y aclaró que el encuentro se dará recién cuando ella arribe a la ciudad de Salta.

Ocho meses de silencio y desvíos judiciales

La protesta es el resultado de ocho meses de reclamos estancados tras lo ocurrido en la Clínica San Antonio de Tartagal. El calvario comenzó el 26 de septiembre de 2025, cuando la adolescente Valentina rompió bolsa y fue sometida a una cesárea de urgencia. Aunque recibió el alta dos días después, los dolores persistieron. Su madre la llevó al hospital local, desde donde la derivaron otra vez a la clínica de origen y, posteriormente, a la clínica Virgen de Urkupiña en la capital.

Tras sufrir otras tres cirugías en un lapso de seis días de internación, Valentina falleció el 4 de octubre. El acta de defunción confirmó el peor escenario: una sepsis provocada por una bacteria de alta agresividad contraída en el quirófano. La tragedia se volvió total el 10 de octubre, cuando la pequeña Evangeline murió en la terapia intensiva del Hospital Materno Infantil, sin que hasta el día de hoy se hayan podido determinar las causas del deceso.

A la devastación familiar se le sumó la parálisis de la investigación por presunta mala praxis y violencia obstétrica. En este tiempo, los fiscales de Tartagal decidieron excusarse, provocando que la causa fuera derivada a la fiscal de Embarcación, Gabriela Souto, lo que dilató aún más las respuestas.

Una causa en curso bajo la lupa

Desde el Ministerio Público Fiscal informaron que la investigación penal continúa abierta y que ya se han requerido historias clínicas, informes médicos y técnicos correspondientes, sin descartar nuevas evaluaciones científicas profundas. Según las autoridades, actualmente se desarrollan diversas diligencias orientadas al esclarecimiento del hecho, y se ha invitado formalmente a la damnificada a incorporarse para el control de la investigación.

Mientras los tiempos de los tribunales siguen su curso, Mariana Aranda prefiere confiar en sus propios pasos. Sigue caminando por las rutas de Salta, visibilizando un reclamo que ya no se puede ocultar.

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