Esquel: dictan arresto domiciliario para el bioquímico acusado de mantener cautivos a su esposa y a sus hijos
El juez José Luis Ennis resolvió que Miguel Edgardo Battista (71) cumpla la medida de coerción en una vivienda particular durante los próximos treinta días. Pese al pedido de la fiscalía de mantenerlo tras las rejas por riesgo de fuga y entorpecimiento, la edad del imputado y su arraigo inclinaron la balanza judicial.
A puertas cerradas, sin público ni el acceso de la prensa para proteger la intimidad de las víctimas, se llevó a cabo este viernes una audiencia judicial clave en los tribunales de Esquel. En el cónclave se definió el futuro procesal de Miguel Edgardo Battista, el bioquímico de 71 años que permanece bajo la lupa de la Justicia tras el estremecedor rescate concretado el pasado 22 de octubre en una vivienda donde, según la investigación, mantenía encerrados y en situación de extrema vulnerabilidad a su esposa y a sus tres hijos -de 19, 17 y 13 años-.
La sesión comenzó con un planteo unánime de la Fiscalía y la Asesoría de Familia para exigir absoluta reserva sobre cualquier dato vinculado a los adolescentes, recordando que ya interviene el Juzgado de Familia y diversos organismos estatales en su contención y asistencia psicológica.
El cruce entre la fiscalía y la defensa
Durante su exposición, la procuradora de Fiscalía Cecilia Bagnato -acompañada por el fiscal Fidel González- solicitó formalmente que la prisión preventiva del imputado se extienda por el plazo de treinta días. Los acusadores argumentaron que el arraigo de Battista en la zona es endeble, destacando que no posee un vínculo familiar actual con su esposa e hijos, que su medio de vida no lo ancla de manera rígida al lugar y que cuenta con recursos económicos suficientes para eludir el accionar de la justicia. Asimismo, insistieron en el latente peligro de entorpecimiento procesal respecto a los testigos y a las propias víctimas, remarcando que la fiscalía tiene la obligación de agotar todas las líneas de investigación abiertas.
Por su parte, la defensa particular intentó contrarrestar el planteo presentando testigos para ratificar la radicación del bioquímico en la región y ofreciendo, como alternativa subsidiaria, un inmueble para cumplir un arresto domiciliario. Cabe recordar que, tras su detención, el propio acusado había rechazado los cargos públicamente y calificado la causa como una "gran persecución".
La decisión del juez: edad, arraigo y prohibición de contacto
Al momento de resolver, el magistrado José Luis Ennis evaluó el avance del legajo y los elementos probatorios reunidos hasta el momento -que incluyen recientes declaraciones en Cámara Gesell y pericias en curso-. El juez consideró que subsisten indicios de probabilidad de autoría y que los riesgos procesales que motivaron la captura inicial continúan vigentes.
Sin embargo, un aspecto central inclinó la balanza: al superar los 70 años de edad, una eventual condena de cumplimiento efectivo le otorgaría a Battista el derecho legal a la prisión domiciliaria, un criterio que -según entendió el magistrado- debe equipararse también en esta etapa preventiva.
Bajo este panorama, Ennis dictó el arresto domiciliario por el plazo de treinta días en una vivienda de la cual no podrá ausentarse sin autorización judicial previa. Adicionalmente, y por pedido expreso de la Asesoría de Familia representada por Marcos Ponce, el juez le impuso una prohibición absoluta de acercamiento y contacto por cualquier vía respecto de sus hijos, advirtiendo que cualquier transgresión a la medida lo devolverá de inmediato a una celda común.