Luto

Falleció la actriz y docente Gaby Ferrero: un adiós a una referente del arte y la formación

A los 64 años, murió la reconocida intérprete de cine, teatro y televisión. Con una trayectoria que abarcó desde el circuito independiente hasta grandes producciones internacionales, dejó una huella imborrable como maestra de generaciones de artistas

El ámbito artístico argentino se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Gaby Ferrero, una figura cuya versatilidad y compromiso con la actuación la posicionaron como una de las profesionales más respetadas de su generación. La noticia fue comunicada oficialmente por la Asociación Argentina de Actores, entidad que resaltó su "profunda sensibilidad artística" y expresó sus condolencias a familiares y amigos de la intérprete.

Nacida como Agueda Gabriela Ferrero el 1 de julio de 1961, su carrera se caracterizó por una búsqueda constante de formación y excelencia. Discípula de grandes maestros como Ricardo Bartís, Javier Daulte y Pompeyo Audivert, Ferrero no solo se destacó frente a cámara o sobre las tablas, sino que también se convirtió en una docente de excelencia. Desde mediados de la década del 90, se dedicó a la enseñanza artística para niños y adolescentes, desempeñándose como profesora universitaria y mentora en diversas instituciones.

Su paso por la televisión y plataformas digitales dejó interpretaciones memorables. Entre sus trabajos más recientes destacó su papel como Juana Ibarguren, la madre de Eva Perón, en la serie Santa Evita. Además, formó parte de éxitos como Graduados, Trátame bien, Cuéntame cómo pasó y Doce casas, demostrando una capacidad única para transitar tanto el drama como la comedia.

En el teatro, su hábitat natural, integró compañías emblemáticas como el Sportivo Teatral y participó en piezas de gran relevancia como Bodas de sangre, Largo viaje de un día hacia la noche y la aclamada Mi hijo solo camina un poco más lento. Su presencia en el cine también fue prolífica, con créditos en filmes destacados como Los que aman odian, La mirada invisible y Séptimo.

Más allá de sus logros profesionales, Ferrero fue una artista multidisciplinaria: se formó en dirección teatral, clown, danza, escritura y hasta musicoterapia. Su fallecimiento representa una pérdida significativa para la escena nacional, que despide no solo a una actriz de fuste, sino a una maestra que dedicó su vida a transmitir la pasión por el oficio actoral.

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