Frío extremo: seis provincias están bajo alerta amarilla este domingo y recomiendan extremar los cuidados
El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla por temperaturas extremas para distintas zonas de Argentina. El aviso alcanza sectores de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y Santa Cruz. Qué significa el nivel de alerta, quiénes son más vulnerables y qué medidas tomar para protegerse del frío.
El frío vuelve a ser protagonista este domingo en buena parte del país. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene una alerta amarilla por temperaturas extremas que alcanza a seis provincias y advierte sobre posibles efectos de las bajas temperaturas en la salud.
El aviso comprende a Monte Caseros, en Corrientes, distintos sectores de Entre Ríos, el sur de Santa Fe, algunas zonas de la provincia de Buenos Aires, La Pampa y Santa Cruz. El área de las Islas Malvinas también figura dentro de la zona alcanzada por la advertencia.
La alerta amarilla es el nivel más bajo dentro del sistema de advertencias por temperaturas extremas, pero no significa que el frío sea inocuo. De acuerdo con el esquema utilizado por el SMN y el Ministerio de Salud, este nivel supone un riesgo leve a moderado para la salud, especialmente para las personas que forman parte de grupos considerados vulnerables.
El sistema de alertas por temperaturas extremas del SMN fue desarrollado para anticipar situaciones meteorológicas que pueden tener consecuencias sobre la salud y permitir que la población adopte medidas preventivas.
En el caso del frío, el impacto puede ser mayor en personas mayores, bebés y niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas, aunque un episodio excepcionalmente intenso también puede afectar a personas que no pertenecen a estos grupos. El Ministerio de Salud señala que los períodos de frío extremo pueden asociarse con un incremento de problemas de salud y recomienda prestar especial atención durante estos eventos.
Por eso, además de consultar el pronóstico, es importante seguir la evolución de las alertas oficiales y adaptar las actividades al comportamiento de las temperaturas.
Ante temperaturas muy bajas, una de las principales recomendaciones es evitar permanecer durante períodos prolongados al aire libre. Si es necesario salir, conviene utilizar varias capas de ropa y proteger especialmente la cabeza, el cuello, las manos y los pies.
También es importante mantener una buena hidratación y una alimentación adecuada. El frío puede hacer que la sensación de sed sea menor, pero el organismo continúa necesitando líquidos.
En los hogares, una medida fundamental es mantener los ambientes calefaccionados sin descuidar la ventilación. El Ministerio de Salud recomienda revisar previamente los sistemas de calefacción y calentamiento de agua con personal matriculado y mantener una ventilación constante para reducir el riesgo de intoxicaciones por monóxido de carbono.
Las temperaturas muy bajas también pueden generar heladas y formación de hielo, especialmente durante la madrugada y las primeras horas de la mañana.
En esos casos, quienes circulen a pie deben prestar especial atención a veredas y superficies resbaladizas. Para los conductores, el hielo sobre la calzada puede aumentar considerablemente la distancia necesaria para frenar, por lo que se recomienda reducir la velocidad y aumentar la distancia con el vehículo que circula adelante.
En las zonas donde puedan registrarse nevadas o heladas intensas, las autoridades también recomiendan contar con elementos básicos de emergencia y mantenerse informado sobre eventuales restricciones o complicaciones en rutas.
El alerta amarilla no implica que todas las personas de las zonas mencionadas vayan a sufrir consecuencias por el frío, pero sí funciona como una señal para aumentar las precauciones, especialmente con quienes pueden ser más sensibles a las bajas temperaturas.
En un domingo marcado por el frío, mantenerse informado, reducir la exposición innecesaria y utilizar la calefacción de manera segura son las principales herramientas para atravesar la jornada sin poner en riesgo la salud.