Golpe comando en yacimiento petrolero: derribaron 14 postes y se llevaron casi dos kilómetros de cobre
Los autores cortaron el suministro eléctrico, derribaron la estructura del tendido y sustrajeron alrededor de 1.950 metros de cable en un establecimiento ubicado a ocho kilómetros de Pico Truncado. La magnitud del ataque hace presumir una acción organizada, aunque hasta el momento no hay detenidos ni una confirmación oficial sobre cuántas personas participaron.
Un robo de características poco comunes provocó graves daños en un yacimiento petrolero ubicado en las inmediaciones de Pico Truncado, en el norte de Santa Cruz. Los delincuentes derribaron 14 postes y se llevaron casi dos kilómetros de cable de cobre, dejando fuera de servicio parte de la infraestructura eléctrica del establecimiento.
El hecho ocurrió en el yacimiento El Destino 2, situado aproximadamente a ocho kilómetros del ejido urbano. Según la información difundida a partir de la denuncia, el suministro eléctrico se interrumpió cerca de la 1:50 del lunes 27 de julio, pero el daño fue advertido varias horas después, cuando trabajadores llegaron al lugar.
Al recorrer el sector afectado, se constató que los autores habían cortado y derribado 14 postes utilizando herramientas apropiadas para ese tipo de trabajo. Luego retiraron 13 tramos de cable de cobre de 50 milímetros, que representarían aproximadamente 1.950 metros de tendido eléctrico.
La denuncia fue presentada por un representante de la empresa Brest ante la Comisaría Segunda de Pico Truncado. Personal policial y del Gabinete Criminalístico trabajó en el yacimiento en busca de huellas, rastros y otros elementos que permitan identificar a los responsables. La investigación quedó bajo intervención del Juzgado de Instrucción y Penal Juvenil N.º 1.
Una operación difícil de improvisar
Aunque oficialmente no se informó cuántas personas participaron, la magnitud del robo permite presumir que no se trató de una acción improvisada.
Derribar 14 postes, cortar conductores de gran tamaño, retirar casi dos kilómetros de cable y trasladar todo el material habría requerido herramientas, vehículos, tiempo y conocimiento del lugar. Por eso, la expresión "golpe comando" describe la dimensión logística del ataque, pero no constituye por ahora una calificación utilizada por la Policía o la Justicia.
Tampoco se conoce todavía el peso total del cobre sustraído ni el valor económico exacto del perjuicio. El daño, de todos modos, no se limita al precio del metal: también incluye la reposición de postes y cables, las tareas de reparación y las consecuencias operativas provocadas por la interrupción del suministro.
Un delito que golpea a los yacimientos
El robo de cobre en instalaciones petroleras no es un fenómeno aislado en el norte de Santa Cruz. En octubre de 2025, la Policía provincial desarrolló el denominado operativo Cobre Norte 2, con 17 allanamientos en Pico Truncado y Caleta Olivia vinculados con una organización presuntamente dedicada a sustraer cables de alta tensión y otros materiales de yacimientos.
En aquel procedimiento fueron secuestrados rollos de cables, herramientas de corte industrial, vehículos, armas, teléfonos y dinero. Las autoridades señalaron entonces que el grupo investigado contaba con una estructura destinada a extraer, transportar y posteriormente comercializar el cobre robado.
Ese antecedente demuestra que detrás de algunos robos de cables puede existir una cadena más amplia: quienes ingresan a los establecimientos, quienes transportan el material, los lugares donde se pela o procesa el cable y, finalmente, los compradores que incorporan el cobre al circuito comercial.
No existe hasta ahora información que vincule directamente aquel grupo con el ataque en El Destino 2. Sin embargo, la forma en la que fue ejecutado este nuevo robo vuelve a poner el foco sobre el mercado clandestino que permite vender grandes cantidades de metal sin acreditar su procedencia.
La ruta del cobre robado
Una de las preguntas centrales de la investigación será determinar dónde pensaban colocar casi dos kilómetros de cable.
Por su volumen, el material difícilmente pueda venderse de manera discreta como una pequeña cantidad de chatarra. Su traslado, acopio y reducción requieren espacio, vehículos y compradores capaces de recibir importantes cantidades de cobre.
Por eso, además de identificar a quienes ingresaron al yacimiento, la causa podría avanzar sobre chatarrerías, depósitos, vehículos y posibles intermediarios. Sin compradores dispuestos a adquirir el metal, este tipo de robos perdería buena parte de su rentabilidad.
Sin detenidos y con un importante daño operativo
Hasta el momento no se informaron detenciones ni sospechosos identificados. Tampoco se difundió una tasación oficial de los daños, por lo que no resulta posible afirmar con precisión cuál fue el perjuicio económico.
Lo confirmado es que los delincuentes provocaron la caída de 14 postes, interrumpieron el suministro eléctrico y se llevaron aproximadamente 1.950 metros de cable de cobre de un yacimiento petrolero cercano a Pico Truncado.
La investigación deberá establecer ahora cómo ingresaron, cuánto tiempo permanecieron dentro del establecimiento, qué vehículos utilizaron y cuál era el destino final del material. Por la escala del ataque, la respuesta podría encontrarse no solo en quienes ejecutaron el robo, sino también en la cadena comercial que convierte la infraestructura sustraída en dinero.