La Plata

Hallaron a un jubilado asesinado a golpes en el galpón de su casa

Néstor Daniel Copoleti tenía 80 años y vivía solo. Un familiar pidió a la policía que fuera a verlo porque no contestaba los llamados. Lo encontraron en una construcción delantera, con el cráneo destrozado y señales de un robo violento.

Néstor Daniel Copoleti, un jubilado de 80 años respetado por todos sus vecinos de la calle 423, fue encontrado sin vida este martes, y las pericias iniciales no dejaron lugar a dudas: fue un asesinato.

El hallazgo se produjo en la propiedad ubicada entre las calles 7 y 8. Ante la falta de noticias, un allegado de Néstor solicitó la intervención de la Policía Bonaerense. Al ingresar al predio, los efectivos no llegaron siquiera a la puerta de la casa principal; el cuerpo del anciano estaba tendido en el suelo de una pequeña construcción delantera que funcionaba como galpón de herramientas.

Una escena que habla de saña

Fuentes judiciales confirmaron a la prensa que el cuadro era desgarrador. Copoleti presentaba múltiples golpes en la zona de la sien y el cráneo, compatibles con un elemento contundente. Las manchas de sangre en el galpón de herramientas revelaron que el ataque fue feroz y, probablemente, sorpresivo.

Aunque en un principio se analizaron todas las líneas investigativas, el giro hacia el homicidio en ocasión de robo se dio al constatar el faltante de objetos de valor dentro de la finca. Un detalle que desconcierta a los investigadores es que, a diferencia del galpón donde se cometió el crimen, en la casa principal no se detectaron accesos forzados ni el desorden típico de una búsqueda frenética de dinero, según detalló el medio digital 0221.

Un barrio que cuidaba a "Néstor"

La noticia cayó como un balde de agua fría entre los vecinos de Villa Elisa. Néstor vivía solo debido a que sus familiares directos residen fuera de la ciudad de La Plata. Por esta razón, la comunidad del barrio se había convertido en su red de contención: muchos colaboraban con sus compras diarias y estaban atentos a sus movimientos.

"Era un hombre tranquilo, no se metía con nadie. Lo cuidábamos entre todos", relató una vecina que solía visitarlo.

El móvil del asesino

Bajo las directivas de la fiscalía de turno, los peritos de la Policía Científica trabajaron durante horas relevando huellas y analizando la trayectoria de los golpes. La clave ahora está en determinar si Copoleti conocía a su agresor o si fue víctima de una "entradera" mientras realizaba alguna tarea en su galpón.

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