Hallaron asesinada a una mujer en su casa y atraparon a su pareja escondido bajo una cama
Judith Nazarena Jerez, madre de una niña de 10 años, fue encontrada sin vida con una grave lesión en la cabeza. Su pareja, Pablo Salvador Pitali, fue detenido en la escena con manchas de sangre y habría confesado el crimen a los gritos: "Cometí un grave error".
Una jornada que debía transcurrir con la rutina habitual de un negocio familiar terminó convirtiéndose en una escena propia de una pesadilla. Judith Nazarena Jerez, de 35 años, fue hallada sin vida este lunes en el interior de su vivienda, situada en el mismo predio donde funcionaba una carnicería que atendía junto a su pareja. Por el femicidio, la Policía detuvo al hombre, quien protagonizó una secuencia tan insólita como escalofriante al ser descubierto oculto debajo de un colchón.
El hallazgo y la captura
El dramático episodio salió a la luz cerca del mediodía del 5 de octubre. Alarmado por la situación, un hermano de la víctima se presentó de urgencia en la comisaría local para advertir que había encontrado a Judith tendida en el piso, rodeada de sangre y sin indicios de vida. De inmediato, un móvil policial y una ambulancia acudieron al domicilio del paraje. Los profesionales de la salud que ingresaron al inmueble constataron lo peor: la mujer ya no presentaba signos vitales y evidenciaba un fuerte impacto en la zona de la cabeza.
Mientras los efectivos realizaban las primeras pericias para asegurar la escena, se desató el operativo de rastrillaje interno en busca del concubino de la víctima, identificado como Pablo Salvador Pitali, de 39 años. Tras una breve inspección, los uniformados lo encontraron acurrucado y escondido debajo de una cama. Al obligarlo a salir, advirtieron que su ropa y su cuerpo presentaban manchas hemáticas, por lo que fue inmediatamente reducido, aprehendido y trasladado a una dependencia policial.
Confesión espontánea y sospechas
El caso quedó bajo la órbita de la Unidad Fiscal Especializada en Homicidios del Centro Judicial de Concepción, subrogada por el fiscal Carlos Sale, quien ordenó la inmediata intervención del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) para recolectar pruebas y someter el cuerpo a una autopsia forense que esclarezca el mecanismo exacto de la muerte.
Según consignó La Gaceta, el sujeto de 39 años habría realizado una manifestación espontánea ante los policías al momento de ser capturado, balbuceando que había cometido "un grave error" con un arma de fuego. En esa línea, el comisario Alfredo Cecenarro confirmó que al sospechoso se le practicó un dermotest para detectar restos de pólvora en sus manos, aunque el arma homicida aún no pudo ser hallada en el perímetro.
Una familia quebrada y sin antecedentes formales
Jerez y Pitali llevaban cerca de 15 años en pareja y compartían la crianza de su hija de 10 años. Afortunadamente, al momento de producirse el ataque, la menor se encontraba cursando en la escuela, por lo que no presenció el horror; quedó bajo el resguardo de familiares directos y con la asistencia de los organismos de protección de la niñez.
De acuerdo con los testimonios recolectados por las autoridades y los vecinos del lugar, la pareja no registraba denuncias formales previos por violencia de género radicadas por la víctima. Si bien allegados indicaron que solían mantener discusiones cotidianas vinculadas principalmente al manejo de la carnicería, nadie imaginaba un desenlace tan macabro.
La investigación avanza a contrarreloj. Este miércoles se llevará a cabo la audiencia de formulación de cargos, donde la Fiscalía expondrá formalmente la imputación contra Pitali, en un caso que enluta a todo Tucumán y que trunca la vida de una mujer que el próximo 15 de octubre se aprestaba a cumplir 36 años.
Fuente: La Gaceta.