"Hay abuelos que hacen fila desde las 11 para asegurarse un plato de comida": la dramática situación de un comedor en Alto Las Flores
Laura Aguirre, responsable del comedor de Alto Las Flores, aseguró que la demanda creció de manera sostenida y que cada vez llegan más personas de distintos barrios. Denunció que atraviesan una grave falta de alimentos y pidió ayuda a la comunidad.
La difícil situación económica que atraviesan numerosas familias de Comodoro Rivadavia vuelve a reflejarse en los comedores comunitarios. En Alto Las Flores, Laura Aguirre advirtió que la demanda de asistencia alimentaria aumentó en las últimas semanas y que ya no cuentan con recursos suficientes para atender a todas las personas que llegan en busca de un plato de comida.
En diálogo con ABC Diario, explicó que actualmente reciben vecinos de distintos sectores de la ciudad y que la necesidad es cada vez mayor.
"Estamos pasando una situación muy fea en el comedor porque realmente no nos alcanza para darle a toda la gente. Están viniendo de otros barrios también porque han cerrado otros lugares o por distintas situaciones llegan hasta acá", señaló.
La referente contó que el lunes entregaron viandas a 44 personas y pidió a las autoridades y a la comunidad que se acerquen a conocer la realidad que viven diariamente.
"Yo les pido al municipio y a la gente que vengan cuando estamos entregando la comida para que vean lo que estamos haciendo. A las 11 de la mañana ya tengo gente haciendo cola para venir a buscar. Tengo abuelos y abuelas que vienen con sus nietos porque quieren ser los primeros por si la comida no alcanza", relató.
Según explicó, la crisis también alcanza a personas que anteriormente colaboraban con donaciones y que hoy necesitan asistencia.
"Tengo conocidos que antes me donaban cosas y hoy me piden si les puedo guardar un poco de comida. Está muy feo, muy feo", lamentó.
Aguirre describió además el momento de mayor angustia que atravesó durante los últimos días, cuando no contaba con alimentos para cocinar y decidió utilizar dinero destinado a su medicación para comprar carne y poder preparar las viandas.
"Ayer fue la gota que rebalsó el vaso. Mis hijos me habían dado plata para comprar mis pastillas porque tengo problemas en las piernas, pero había que comprar algo para hacer la comida y fui a comprar la carne", contó.
La situación le provocó una fuerte crisis nerviosa. Sin embargo, aseguró que continuará adelante con el comedor pese a las dificultades.
"Hubo momentos en los que pensé en cerrarlo porque fue desesperante, pero hoy me levanté con ganas de seguir adelante. No lo voy a cerrar porque la gente realmente lo necesita", afirmó.
La referente remarcó que muchas de las familias que asisten al comedor enfrentan problemas económicos, alquileres difíciles de afrontar o gastos elevados en medicamentos y tratamientos de salud.
"La gente no viene porque tenga ganas de venir. Viene porque realmente lo necesita. Tengo familias con problemas de salud, abuelos que no llegan con la jubilación y personas que tienen que elegir entre comprar remedios o comida", concluyó.