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Incendio en Cafayate: intensifican el combate del fuego tras arrasar más de 200 hectáreas

Brigadistas y fuerzas de seguridad continúan trabajando para contener los focos activos en Cafayate, mientras la Justicia investiga el origen del incendio. La prioridad está en evitar rebrotes en una zona afectada por condiciones climáticas adversas.

 El incendio forestal en Cafayate continúa activo y mantiene en alerta a las autoridades, con un operativo que no da tregua para controlar los focos ígneos que ya consumieron cerca de 200 hectáreas. Mientras avanza la investigación judicial para determinar el origen del fuego, los equipos de emergencia concentran sus esfuerzos en el enfriamiento del terreno y la neutralización de puntos calientes que podrían reactivar las llamas.

La causa judicial está a cargo de la fiscal penal de Cafayate, Sandra Rojas, y se inició tras una denuncia presentada el pasado 9 de junio por la intendenta Rita Guevara. Desde el municipio no descartan que el incendio haya sido intencional, en base a antecedentes registrados en la zona y a las características del foco inicial.

En paralelo, brigadistas y personal especializado despliegan tareas en distintos sectores del perímetro afectado. El trabajo se centra en remover material combustible, enfriar áreas críticas y monitorear focos subterráneos, que suelen ser uno de los principales riesgos en este tipo de incendios por su capacidad de reactivarse incluso días después de haber sido contenidos.

El operativo involucra a múltiples organismos, entre ellos la Subsecretaría de Defensa Civil, Bomberos Voluntarios de Cafayate, la Brigada Nacional Centro, Bomberos de la Policía de Salta, efectivos policiales y recursos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, con apoyo logístico de la Municipalidad local. Esta coordinación interinstitucional resulta clave para sostener el control del incendio en una geografía compleja y con condiciones cambiantes.

El subsecretario de Defensa Civil, Ignacio Vílchez, explicó que los equipos continúan trabajando sobre sectores críticos donde persisten focos activos bajo la superficie. Estas tareas, aunque menos visibles que el combate directo de las llamas, son fundamentales para consolidar el control del incendio y evitar nuevos avances.

Por su parte, desde Seguridad Vial destacaron el despliegue de personal sobre la ruta nacional 68, un corredor clave en la región, donde se realizan operativos para garantizar la circulación de los equipos de emergencia y prevenir accidentes en zonas afectadas por humo o baja visibilidad.

Las condiciones meteorológicas juegan un rol determinante en la evolución del incendio. La presencia de vientos, la baja humedad y la vegetación seca típica de la región durante esta época del año aumentan el riesgo de propagación. Por eso, las tareas de enfriamiento y vigilancia permanente son esenciales incluso cuando el fuego parece controlado.

Especialistas advierten que los incendios forestales en el noroeste argentino suelen intensificarse durante el invierno seco, cuando disminuyen las lluvias y se acumula material vegetal inflamable. En este contexto, la prevención y la detección temprana resultan claves para evitar daños mayores.

La investigación judicial busca determinar si el incendio fue provocado de manera intencional, una hipótesis que cobra fuerza en función de antecedentes recientes en la zona. De confirmarse, podría derivar en sanciones penales severas, dado el impacto ambiental, económico y social que generan estos eventos.

El incendio en Cafayate vuelve a poner en foco la problemática de los fuegos rurales en Argentina, donde cada año se pierden miles de hectáreas por causas naturales y humanas. Además del daño inmediato, estos eventos afectan la biodiversidad, degradan el suelo y generan consecuencias a largo plazo en los ecosistemas.

Mientras tanto, el operativo continúa activo y las autoridades insisten en la importancia de evitar cualquier actividad que pueda generar chispas o iniciar nuevos focos, en un escenario donde el riesgo sigue siendo alto.

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