Indignación total: Cremaron por error el cuerpo de la beba que fue asesinada por su padre
Tras la condena a perpetua de su padre, una falla sistémica en el Cuerpo Médico Forense destruyó la evidencia principal del caso. El escándalo forzó la renuncia del director del organismo y abre una nueva investigación penal
El caso de Emma Pilar Olguín, la pequeña de solo dos meses cuya muerte conmovió al país en agosto de 2023, ha sumado un capítulo de horror administrativo que profundiza el dolor de su familia y la desconfianza en las instituciones. En un error que la justicia mendocina califica de "irreparable", el Cuerpo Médico Forense incineró los restos de la lactante, a pesar de que existía una orden estricta de preservación del cuerpo para peritajes complementarios y estudios futuros derivados de la gravedad del crimen.
La tragedia de Emma Pilar comenzó cuando su madre alertó al 911 por las dificultades respiratorias de la menor. Tras ser trasladada de urgencia al Hospital Humberto Notti, la beba falleció a los dos días, pero el diagnóstico médico fue devastador: los profesionales detectaron signos de maltrato físico y abuso sexual. La investigación avanzó con celeridad hacia su padre, Gustavo Olguín Ormeño, quien finalmente confesó el salvaje homicidio y fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo.
Sin embargo, el cierre judicial del caso no implicaba la destrucción del cuerpo. Por la naturaleza del delito, la custodia de los restos de Emma Pilar era una obligación legal para el Estado, ante la posibilidad de que surgieran nuevas líneas investigativas o se requirieran pericias genéticas adicionales. La confirmación de la cremación errónea cayó como un balde de agua fría en el seno del Poder Judicial, provocando la dimisión inmediata de Javier Salinas, titular del Cuerpo Médico Forense, quien no pudo justificar el incumplimiento de los pasos administrativos exigidos.
La fiscalía ahora centra sus esfuerzos en reconstruir la ruta del expediente para identificar al responsable material que firmó la orden de cremación. Se intenta determinar si se trató de un acto de negligencia extrema por falta de controles o si hubo una omisión intencional de los protocolos de seguridad. Mientras tanto, la familia de Emma Pilar, que ya cargaba con el peso de un asesinato atroz, se enfrenta ahora a la pérdida definitiva de sus restos, en un hecho que organizaciones sociales denuncian como una nueva vulneración de los derechos de la víctima por parte del propio sistema que debía protegerla.