Investigación

Investigan las cajas de seguridad de la esposa de Adorni: rastrean el origen de sus fondos

El fiscal Gerardo Pollicita ordenó al Banco Galicia entregar registros de ingresos, cámaras de seguridad y nóminas de autorizados de las cuentas de Bettina Angeletti. Buscan determinar si los lujosos viajes familiares al Caribe coinciden con los ingresos declarados por el funcionario.

La investigación por presunto enriquecimiento ilícito que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha tomado un impulso decisivo en los tribunales de Comodoro Py. En una medida que busca perforar el hermetismo de los activos familiares, el fiscal Gerardo Pollicita puso el foco sobre dos cajas de seguridad a nombre de Bettina Angeletti, esposa del funcionario. El requerimiento enviado al Banco Galicia no es un simple trámite burocrático; la justicia exige el detalle quirúrgico de cada ingreso y egreso desde enero de 2022, incluyendo planillas de identidad, horarios exactos y, fundamentalmente, el registro fílmico de las cámaras de seguridad que custodian el acceso a los valores.

Este avance se produce en un contexto de creciente escrutinio sobre el estilo de vida del vocero presidencial. Mientras el juez Daniel Rafecas decidió recientemente archivar una denuncia paralela por el uso del avión oficial en un viaje a Estados Unidos -al considerar que no hubo una desviación del destino público pese a la presencia de Angeletti en la comitiva-, la causa por el patrimonio personal sigue su curso bajo la dirección del juez Ariel Lijo. El eje de la sospecha se ha desplazado ahora hacia las arenas blancas del Caribe, específicamente a un viaje familiar realizado entre finales de 2024 y principios de 2025.

Los números que maneja la fiscalía exponen un contraste que los investigadores consideran, cuanto menos, llamativo. Según la documentación incorporada al expediente, Adorni desembolsó casi 9.000 dólares en alojamientos de lujo en los hoteles Embassy Suites Hilton y Divi Dutch Village de Aruba, a lo que se sumaron otros 5.800 dólares en pasajes aéreos. El interrogante que intenta responder Pollicita es matemático: cómo un funcionario con un sueldo mensual que rondaba los 3 millones de pesos -monto que permanecía congelado por decisión oficial- pudo costear gastos que, al tipo de cambio de la época, erosionarían la totalidad de sus ingresos declarados de varios meses.

La defensa del funcionario, que en su momento justificó la presencia de su esposa en viajes oficiales bajo el argumento de que necesitaba compañía tras "deslomarse" trabajando, deberá ahora explicar la trazabilidad de los fondos que nutren las cajas de seguridad y los consumos en moneda extranjera. La justicia busca reconstruir si existe una estructura de ingresos no declarados o si los movimientos en la entidad bancaria coinciden con las fechas de los viajes y las compras que hoy lo mantienen bajo la lupa por una presunta inconsistencia patrimonial.

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