Internacional

Irán lanzó un nuevo ataque con bombas de racimo contra el norte de Israel

El Ejército israelí confirmó daños en zonas residenciales y la activación de sirenas en varias ciudades. También anunció bombardeos sobre infraestructura vinculada a Hezbollah.

El régimen de Irán lanzó una nueva ofensiva contra Israel con el uso de bombas de racimo y misiles balísticos que impactaron en distintas zonas del país, principalmente en el norte, donde se registraron daños materiales.

Según informó el Ejército israelí, parte de los proyectiles fue interceptada por los sistemas de defensa, aunque fragmentos impactaron en edificaciones, especialmente en la ciudad de Nesher. Equipos de emergencia trabajaban en el lugar para evaluar la situación.

"Fuerzas de búsqueda y rescate están operando en la escena", indicaron desde el Comando del Frente Interno, que además solicitó a la población evitar acercarse a las zonas afectadas.

La ofensiva también activó sirenas antiaéreas en otras ciudades como Ashkelon y Beit Shemesh, tras la detección de nuevos misiles. Si bien no se reportaron víctimas graves, los servicios de emergencia confirmaron que una persona resultó con heridas leves al entrar en contacto con restos de un proyectil.

Uno de los impactos se produjo en una zona residencial cercana a Haifa, donde una vivienda fue alcanzada por fragmentos de munición. Las autoridades locales iniciaron inspecciones para determinar el alcance de los daños y detectar posibles restos sin detonar.

La Guardia Revolucionaria iraní confirmó el ataque y lo describió como una nueva fase de bombardeos a gran escala, que incluyó misiles con múltiples ojivas y drones. Entre los objetivos mencionados se encuentran zonas del norte de Tel Aviv, Eilat y Dimona.

En paralelo, el grupo Hezbollah, aliado de Irán, lanzó ataques desde el sur del Líbano contra posiciones israelíes. En respuesta, Israel bombardeó infraestructura vinculada a esa organización.

El conflicto también se extiende a otras áreas, con reportes de ataques dirigidos contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y la interceptación de drones en distintos países de la región.

Desde el inicio de la escalada, los intercambios de ataques se intensificaron con operaciones casi diarias. Aunque los sistemas de defensa han reducido el número de víctimas, los daños materiales continúan acumulándose.

El uso de bombas de racimo en esta ofensiva añade un nivel mayor de riesgo, debido a su amplio radio de impacto y a la posibilidad de que queden restos explosivos activos tras los ataques.

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